Las joyas bibliográficas de Moleiro

Las joyas bibliográficas de Moleiro


Castilla y León está de fiesta. Jamás habíamos tenido tantas joyas bibliográficas juntas y al alcance de la vista. ¡Qué acierto el de Las Cortes al montar una exposición con la selección más completa de facsímiles que se haya visto jamás en estos reinos! Ahí están los códices y atlas más importantes realizados por encargo de los Reyes de Castilla y de León. Difícilmente encontrar una mejor manera para descubrir aspectos esenciales de la vida cotidiana de las gentes de esta tierra y de la política de la época. Todo ello, con el atractivo añadido de que estos tesoros se muestran en un espacio luminoso, espléndido. Detrás hay años de búsqueda, de vidriosas negociaciones -de trabajo hasta la extenuación-, de la empresa especializada en la reproducción de códices más prestigiosa del mundo. Al frente de ella, Manuel Moleiro. Un gustoso de libros apasionado por los tesoros bibliográficos que han sobrevivido a las dos desvastaciones capaces de acabar con todo: la del tiempo y la de los hombres. Este Moleiro es como aquellos cazadores de nazis que no desisten en su empeño, por más tropiezos que encuentren, hasta ponerle la mano encima a su presa. Sólo que la suya son los libros. Cito al aire frágil de la memoria, pero fue así como definió Belisario Betancourt a Manuel Moleiro, siendo presidente de Colombia, en presencia de mi esposa Esther, del poeta Eduardo Carranza y de su hija María Mercedes, allá en Bogotá, cuando estaba ya al final de su mandato. Sobre la mesa tenía un códice de Moleiro, que había adquirido siendo embajador de Colombia en Madrid. No sé si somos conscientes del regalo que representa para castellanos y leoneses asomarnos a tanta preciosidad. Acariciar piezas tan valiosas de nuestra historia como el Libro del caballero Zifar, la primera vez que se escribió prosa en castellano, con ilustraciones de los miniaturistas vallisoletasno hermanos Carrión; el Beato de Tábara, uno de los escasos códices hispanos de características mozárabes y el único beato pintado por una mujer; o ese libro hermosísimo de Horas de Juana I, regalo a Juana la Loca de Margarita de Austria, con motivo de su boda. Manuel Moleiro es, sin duda, un ejemplo para la sociedad civil. Uno de esos empresarios que engrandecen a España en el mundo. Sobresaliente para él, para su gente. Y sobresaliente, también, para las Cortes.

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