MANUEL MOLEIRO - Editor de 'casi-originales'
No se podía imaginar, cuando empezó Moleiro en esta especializada empresa, que su trabajo iba a tener una aceptación tan unánime como la que posee actualmente. Hombre sereno y cabal en gestos y palabras, Manuel Moleiro no deja entrever explícitamente la satisfacción de ser el autor de un conjunto de obras conocidas en las mejores fundaciones y bibliotecas del mundo, un hecho constatable impreso en las páginas de los mejores periódicos internacionales, afirmación que se evidencia en que este gallego acaba de regresar de exponer sus piezas en Tokio y Alemania.
TOLEDO / Los impecables trabajos de Manuel Moleiro han llegado a Toledo en una exposición, Códices Castellanos para Emperadores y Reyes, que reúne en el Palacio de Benacazón una treintena de 'casi-originales' de los códices iluminados más lujosos e importantes en la historia de Castilla, editados por un hombre reconocido internacionalmente por la rigurosidad y perfección de sus publicaciones, lo que convierte sus obras en objetos de lujo en los que nada se escatima.
¿Cómo se planteó la muestra presentada en Toledo?
El códice más antiguo que tenemos es del siglo II a.C., es un tratado de medicina de Nicandro de Colofón, mientras que el último es una obra del año 1565, el Atlas Miller, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional de Rusia. Estoy muy contento de estar en Toledo porque aquí hicimos un 'casi-original' de la Biblia de San Luis cuya mayor parte se encuentra aquí, en el tesoro de la Catedral, aunque hay un pliego de 16 páginas, ocho folios, que se conserva en la Pierpont Morgan del Museo Metropolitano de Nueva York, siendo uno de los pliegos más importantes porque está la firma de la Biblia. Consta la persona que lo patrocinó, que es Blanca de Castilla, la madre de Luis IX, posteriormente San Luis, está el Rey San Luis, los directores de la obra y también el miniaturista.
Además de la 'Biblia de San Luis' ha viajado con una importante muestra de obras castellanas. ¿No es así?
Exponemos una selección de códices castellanos muy importantes, entre ellos El libro del caballero Zifar que tiene dos cosas muy importantes porque el texto se escribió en Toledo en torno al año 1304 por un canónigo de la Catedral que era al mismo tiempo notario y sellador de Alfonso X 'El Sabio', que es Ferrán Martínez. Hoy se discute su autoría pero lo que no se discute es que se escribió en Toledo y nació aquí, en este ambiente. Es un libro que tiene 242 miniaturas y que es la muestra iconográfica más importante de la Castilla de Enrique IV, para él se pintó, y de Isabel la Católica. Luego están ejemplares de los Beatos producidos en su mayoría en Castilla y que por desgracia se han ido perdiendo, uno de ellos, el Beato de Silos, está en la Biblioteca de Londres mientras que otro, el Beato de Cardeña, está un trozo en el Metropolitan de Nueva York, otra parte en el Museo Arqueológico Nacional y otro en la Fundación Zabálburu de Madrid, es decir, que se divide en tres lugares diferentes. Hay una representación muy amplia, yo diría que hay algún tesoro de las principales bibliotecas del mundo.
¿Ha pensado en 'rescatar' alguna otra obra del archivo de la Catedral de Toledo?
Siempre estoy abierto a cualquier tesoro que aparezca, pero tenemos que valorar la riqueza iconográfica aparte de la riqueza textual. Ahora no tengo nada en Toledo, pero eso no quiere decir que no lo hagamos en cualquier momento. Mis trabajos están en terminar el Libro de Juana la Loca, un salterio anglo-catalán que está en París -una parte se pintó en Londres en el año 1200 y se terminó en Cataluña en el año 1340-, es una obra fundamental que se llevó Napoleón y que están en París por su obra y gracia. Luego creo que voy a hacer una serie de manuscritos sobre astronomía pero van a ser manuscritos árabes, persas, un poco saliendo de la línea occidental.
Su trabajo no sólo consiste en realizar 'casi-originales' de magistrales manuscritos...
Nuestro trabajo permite que esos ejemplares se estudien, por ejemplo la Biblia de San Luis se atribuía a personas que no tuvieron nada que ver; hoy ha quedado claro, tras su estudio, que los franciscanos y los dominicos fueron quienes realizaron la confección intelectual de la Biblia siendo Blanca de Castilla quien la pagó. Hay muchos manuscritos en los que la documentación es errónea porque se basan en un escrito que hizo Ambrosio de Morales, que fue un empleado de Felipe II, para buscar la información de manuscritos para el Monasterio de El Escorial por toda España. Están llenas de errores y faltas y hay muchos autores que se van repitiendo, copiando las faltas y perpetuándolas porque no han tenido la posibilidad de tener acceso a ese ejemplar. Hoy la Biblia de San Luis está en las principales universidades del mundo y lo que sabe ahora, tras el estudio publicado con 12 autores de primera línea, es muchísimo más. Pero es que además se posibilita el acceso a la obra con la misma exactitud y nivel que con el original.
¿Qué ha supuesto la entrada de las nuevas tecnologías?
La tecnología nos ayuda a la hora de reproducir imágenes y detalles, pero también nos perjudica a la hora de tener elementos naturales, por ejemplo en la encuadernación, es decir, para conseguir una piel curtida de forma natural; hay muchos materiales que cada día es más complicado obtenerlos y otros que cada día es más fácil, en ese sentido ha quedado nivelado. Está claro que ahora hay posibilidades inmensas, sin embargo reproducir un color del siglo XI o XII sigue siendo una labor tecnológica a la vez que intelectual porque hay que corregir esos colores tirando pruebas, ya que no hay ningún sistema que los reproduzca con fidelidad. Son horas y horas, en su día para realizar la Biblia de San Luis tardaron 10 años, nosotros tardamos seis.
¿Existe alguna obra que destacaría especialmente?
El Libro del Caballero Zifar, es especial por el idioma y porque a fin de cuentas un libro de caballería es nuestra principal novela del castellano que es El Quijote, y este es el antecesor del Quijote, es el primer libro de caballería, es la primera vez que se escribe un texto en prosa y el primer libro que inaugura el género.
C.M.