Pasión por duplicar la Historia

Pasión por duplicar la Historia


M. MOLEIRO ES UNA DE LAS EMPRESAS DE EDICIÓN ARTÍSTICA DE LIBROS DE MAYOR PRESTIGIO INTERNACIONAL, GRACIAS AL DETALLISMO CON QUE CONFECCIONA SUS OBRAS

Hace 16 años Manuel Moleiro, un gallego licenciado en Periodismo y residente en Cataluña desde 1972, fundó en Barcelona M. Moleiro, un sello que en la actualidad se encuentra entre las editoriales especializadas en la reproducción de códices, manuscritos iluminados y mapas antiguos elaborados durante el Medievo y el Renacimiento con mayor prestigio.
Más que una copia facsimilar, las réplicas de la editorial M. Moleiro son una captura del tiempo, obras de arte que reproducen con una precisión rigurosa todos los detalles de los códices originales. Manuel Moleiro, matiza, por ello, que sus libros no son reproducciones al uso, sino de ediciones «casi-originales».

La perfección alcanza cotas increíbles. Su fidelidad es tal que entre las páginas de estos volúmenes se puede apreciar el deterioro de los materiales del manuscrito original, las manchas, la textura del papel, la suavidad de las pieles con que se encuadernó, las variaciones cromáticas de los dibujos, la degradación de la tinta y el olor de los pigmentos vegetales. «De la palabra facsímil se ha hecho un uso y abuso espantoso. Mis obras se parecen poco a lo que se suele denominar facsímil, por muy sofisticados que sean. Nosotros no solamente copiamos el folio en el tamaño original, sino que reproducimos el códice íntegro: la piel, el cosido, los desperfectos... Se reproduce íntegramente, tal como se pueden encontrar hoy en día», explica Moleiro.

El precio de uno de estos ejemplares oscila entre los 300 y 70.000 euros, dependiendo de su rareza, estado de conservación y exclusividad. Cada obra está numerada y certificada ante notario, lo que le otorga un valor añadido como inversión económica, que se revaloriza al agotarse la edición.

Búsqueda de la perfección
La tirada de cada edición consta de 987 volúmenes, número que simboliza la perfección divina. En una ocasión, Manuel Moleiro señaló, con ironía, que si sus obras cobraran forma humana serían clones indistinguibles de los humanos. En este clima donde el trabajo final ha de estar exento de cualquier fallo, el editor gallego exige a sus empleados paciencia y una dedicación plena: «Yo lo que pido es que, si en un libro de 500 páginas hemos hecho 499 bien, esa obra se modifique. Si es necesario, que se repita esa página mil veces».

Los libros de Moleiro constituyen, además, un objeto de estudio de gran valor. Al utilizar las reproducciones como fuente de información se evita exponer las obras originales a un deterioro mayor que el que se produce, inevitablemente, por el paso del tiempo. Según el editor gallego, su propósito al frente de la editorial es acercar al gran público una cultura que parecía inaccesible: «Se trata de dar mayor difusión a los tesoros que se esconden en las bibliotecas más importantes del mundo: obras fundamentales de la ciencia y de la cultura que nadie ha visto. La situación natural de un libro cuando tiene cierto valor es estar en una vitrina o una cámara de seguridad. La oportunidad de verlos por completo es mínima».

Ante el avance de Internet y los medios audiovisuales, algunos expertos han profetizado la desaparición del libro. Moleiro no cree que, al menos en su caso, esto suceda: «Lo que nosotros hacemos, por ahora, no lo puede ofrecer Internet. Coger un «casi-original», sentir el placer de tocar la piel, los materiales que utilizaban los poderosos para encuadernar sus libros... es muy diferente. Se trata de sentir».

JOYAS DE LA LITERATURA
Para los amantes de la historia y la literatura, la adquisición de una de estas obras es un festival de conocimiento y sensaciones. M. Moleiro pone a disposición de sus clientes libros que fueron custodiados en las bibliotecas reales y las colecciones privadas de la época.

La obra más antigua que se ha reproducido es la Theriaka y Alexipharmaka, el primer tratado griego sobre sustancias venenosas del que se tiene constancia. El ejemplar ilustrado, que reúne textos que se remontan al siglo II a.C., se realizó en el siglo X de nuestra era.

M. Moleiro reproduce cinco de los beatos (códices que durante la Edad Media sirvieron para difundir los comentarios del Apocalipsis del monje Beato de Liébana, nacido en el siglo VIII) que la editorial considera más interesantes estéticamente. El Beato de Girona, de 975, el más ilustrado de los publicados por Moleiro, además, tiene la peculiaridad de ser el único ilustrado por una mujer. El Beato de Fernando y doña Sancha, de 1041, es uno de los tesoros más valiosos de la Biblioteca Nacional de España. El Beato de San Pedro de Cerdeña, de 1175 es, según algunos historiadores, más completo que el original, ya que reunifica la obra completa que se había disgregado en tres partes.

La Biblia de San Luis
La réplica que ha suscitado mayor admiración por parte de los especialistas ha sido la Biblia de San Luis, realizada entre 1226 y 1234, una obra enigmática de la que apenas se encontraron referencias documentales hasta principios del siglo XX. Considerada una muestra inigualable de la iluminación medieval, el volumen contiene 4.887 medallones ilustrados. Manuel Moleiro señala que es la obra de su editorial por la que siente mayor orgullo, porque se trata de «una pinacoteca en miniatura», la mayor obra escrita e ilustrada por la humanidad «desde que aprendió a escribir». Perteneció al monarca Alfonso X, como regalo del rey Luis de Francia.

Artesanía y técnicas punteras para la edición de libros
Las fases de elaboración de un «casi-original» aúnan artesanía, las prácticas que empleaban los copistas y encuadernadores de la época, con otras técnicas que proceden de la nuevas tecnologías.

Fotografía: Con una cámara de alta precisión se obtienen las imágenes del manuscrito. Las instantáneas se imprimen sobre unas placas fotográficas con una sensibilidad extremada, que permiten reconocer todos los matices de color presentes en las hojas del libro original. La captura de imágenes se puede realizar, también, con cámaras digitales para evitar el proceso posterior.

Pre-impresión: Las placas se superponen sobre un escáner cilíndrico que identifica los colores de la imagen y los sintetiza en los cuatro colores básicos (magenta, cian, amarillo y negro). En este proceso se realizan los primeros ajustes cromáticos mediante un ordenador que adecua los matices de color a unos parámetros preestablecidos. La primera impresión, al igual que durante todo el proceso de elaboración, se realiza sobre un papel fabricado artesanalmente que reproduce la textura del pergamino.

Corrección de las pruebas: Se contrasta el resultado de la impresión con el códice original sobre una mesa de luz a 5.500 grados Kelvin. Moleiro no escatima esfuerzos en este proceso: con el Martirologio de Usuardo la editorial desechó siete toneladas de páginas de prueba.

Impresión: Se seleccionan los fotolitos definitivos que se asemejan en mayor medida a los pigmentos originales. Las páginas se disponen en cuadernillos de ocho, 16 o más páginas.

Aplicación de metales: Se emplean técnicas de serigrafía y estampación para iluminar con metales preciosos las ilustraciones del códice. Las miniaturas de los manuscritos antiguos se solían decorar con oro líquido, pigmentos de oro, pan de oro y oro bruñido. Para reproducir estos ornamentos, se emplea una lámina de cobre en la que se reproducen en relieve las zonas donde se han incrustado los metales. Entre la plancha y la página se aplica una fina lámina de oro o plata que, al recibir presión y calor, queda adherida al papel.

Encuadernación: Este proceso es totalmente artesanal, como en la Edad Media. Se ordenan los cuadernillos plegados a mano, se afianzan en la prensa de impresión y se tienden en un telar donde se cosen manualmente. La encuadernación del «casi-original» ha de ser idéntica a la del códice.

LUIS M. ONTOSO
 

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