Beato de Liébana, códice del Monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos

f. 182v, La gran Meretriz de Babilonia y los reyes de la tierra


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Babilonia es personificada como prostituta en la historia de la mujer y de la bestia. Comprende este episodio el capítulo 17 del Apocalipsis, y constituye el libro 9 de los comentarios de Beato, dividido en tres pasajes con las correspondientes explanationes e ilustraciones. Estas son: la gran Meretriz y los reyes de la tierra, la mujer sobre la bestia y la victoria del Cordero sobre ellas, donde la mujer no suele aparecer, más que excepcionalmente, como en el Beato de Osma. Como advierte A. Sepúlveda, las miniaturas ilustran cada una la respectiva storia, pero muchos detalles provienen de las interpretaciones proporcionadas en la explanatio de las otras, ya que se hallan estrechamente vinculadas incluso en el texto apocalíptico. Babilonia es la ciudad del diablo, opuesta a la ciudad de Dios, la Jerusalén celestial, la Iglesia, cuya representación humana en el Apocalipsis es la imagen ya analizada de la otra mujer, la que aparece envuelta en el sol, la luna bajo sus pies y tocada con una corona de estrellas bajo su cabeza (ff. 147v-148r).
A diferencia del resto de los beatos, el Beato de Silos constituye una excepción en la forma de representar la figura de la Gran Meretriz, ya que aparece de pie y no entronizada (meretricis magnae sedens super aquas multas). Esta última fórmula es una derivación iconográfica de la majestad de los califas abasíes, de donde parece que proviene la inspiración de la miniatura. Tampoco se toca la cabeza con corona, ni con la figuración de una ciudad, derivación del mundo helenístico y continuada en el clásico. De él lo recoge el arte sasánida de los siglos III-VII d. C., y superponiéndole la media luna, deviene una convención islámica. Porta en una mano una copa, cuya base terminada en sendos apéndices es sostenida por la meretriz y por uno de los reyes, al que se la ofrece. La copa de este tipo, con estructura cónica, está relacionada con la copa de los mundos abasí. La representada en el beato silense afecta un interés especial por la riqueza, cristal violado montado sobre conspicua base de oro. De hecho, este énfasis está acorde con el texto de la storia siguiente, donde se consigna que tiene “en su mano una copa de oro”. Tal como recuerda la explanatio, ya apareció anteriormente en el Prólogo al Libro 2.
La ramera ha bebido con los reyes de la tierra el vino de la fornicación. Así se pone de manifiesto en el texto: ubi mulier pro/pinat de calice pleno / sanguine. La mujer está sobre las grandes aguas, trazadas sobre una masa violácea y recorrida por líneas de colores rojos y azules. La corriente de agua tiene un sentido simbólico y está concretada en el río Éufrates, que atraviesa Babilonia y precisamente el relato apocalíptico identifica esta ciudad con la gran ramera. Esta alusión a las aguas se contradice con el comienzo del versículo 3 (y me trasladó en espíritu al desierto), que sería más lógico asociar a la visión siguiente, la Meretriz sobre la bestia. Los dos reyes, que visten túnica talar y manto encima, se tocan con artísticas y airosas coronas, convención utilizada por el iluminador para este tipo de objetos así como para las lámparas.
Sigue a la ilustración el texto de la explanatio con E[t uenit unus ex septem angelis...], formada por una cabecita de león de la que salen las consabidas ramas de ataurique evolucionado y una palma en medio, todo de color amarillo recorrido por rayitas rojas.

Ángela Franco Mata
Jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional
(Fragmento del libro de estudio Beato de Silos)
 


f. 182v, La gran Meretriz de Babilonia y los reyes de la tierra

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Babilonia es personificada como prostituta en la historia de la mujer y de la bestia. Comprende este episodio el capítulo 17 del Apocalipsis, y constituye el libro 9 de los comentarios de Beato, dividido en tres pasajes con las correspondientes explanationes e ilustraciones. Estas son: la gran Meretriz y los reyes de la tierra, la mujer sobre la bestia y la victoria del Cordero sobre ellas, donde la mujer no suele aparecer, más que excepcionalmente, como en el Beato de Osma. Como advierte A. Sepúlveda, las miniaturas ilustran cada una la respectiva storia, pero muchos detalles provienen de las interpretaciones proporcionadas en la explanatio de las otras, ya que se hallan estrechamente vinculadas incluso en el texto apocalíptico. Babilonia es la ciudad del diablo, opuesta a la ciudad de Dios, la Jerusalén celestial, la Iglesia, cuya representación humana en el Apocalipsis es la imagen ya analizada de la otra mujer, la que aparece envuelta en el sol, la luna bajo sus pies y tocada con una corona de estrellas bajo su cabeza (ff. 147v-148r).
A diferencia del resto de los beatos, el Beato de Silos constituye una excepción en la forma de representar la figura de la Gran Meretriz, ya que aparece de pie y no entronizada (meretricis magnae sedens super aquas multas). Esta última fórmula es una derivación iconográfica de la majestad de los califas abasíes, de donde parece que proviene la inspiración de la miniatura. Tampoco se toca la cabeza con corona, ni con la figuración de una ciudad, derivación del mundo helenístico y continuada en el clásico. De él lo recoge el arte sasánida de los siglos III-VII d. C., y superponiéndole la media luna, deviene una convención islámica. Porta en una mano una copa, cuya base terminada en sendos apéndices es sostenida por la meretriz y por uno de los reyes, al que se la ofrece. La copa de este tipo, con estructura cónica, está relacionada con la copa de los mundos abasí. La representada en el beato silense afecta un interés especial por la riqueza, cristal violado montado sobre conspicua base de oro. De hecho, este énfasis está acorde con el texto de la storia siguiente, donde se consigna que tiene “en su mano una copa de oro”. Tal como recuerda la explanatio, ya apareció anteriormente en el Prólogo al Libro 2.
La ramera ha bebido con los reyes de la tierra el vino de la fornicación. Así se pone de manifiesto en el texto: ubi mulier pro/pinat de calice pleno / sanguine. La mujer está sobre las grandes aguas, trazadas sobre una masa violácea y recorrida por líneas de colores rojos y azules. La corriente de agua tiene un sentido simbólico y está concretada en el río Éufrates, que atraviesa Babilonia y precisamente el relato apocalíptico identifica esta ciudad con la gran ramera. Esta alusión a las aguas se contradice con el comienzo del versículo 3 (y me trasladó en espíritu al desierto), que sería más lógico asociar a la visión siguiente, la Meretriz sobre la bestia. Los dos reyes, que visten túnica talar y manto encima, se tocan con artísticas y airosas coronas, convención utilizada por el iluminador para este tipo de objetos así como para las lámparas.
Sigue a la ilustración el texto de la explanatio con E[t uenit unus ex septem angelis...], formada por una cabecita de león de la que salen las consabidas ramas de ataurique evolucionado y una palma en medio, todo de color amarillo recorrido por rayitas rojas.

Ángela Franco Mata
Jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional
(Fragmento del libro de estudio Beato de Silos)
 


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