Iglesia de Falperra, cerca de Bom Jesus de Braga, dedicada a santa María Magdalena. Obra de André Soares, 1753-1755.
Respondiendo a los impulsos verticales del altar, la luz desciende del cielo a través de las bóvedas góticas en las que Narciso Tomé ha perforado audazmente los arcos y los rellenos para favorecer el encuentro místico entre los ángeles y los santos en la exaltación de la eucaristía. Obra de Narciso Tomé (1721-1731). Toledo, España
Bodegón de Luis Meléndez, 1722. Museo del Prado, Madrid, España.
En la fachada, la catedral románica de Santiago de Compostela, de aspecto barroco, con su profusión ornamental que enmarca la estadua de Santiago Matamoros, el santo vencedor de los moros, erigida en el más lato edículo entre las dos torres. Obra de Fernado Casas y Novoa a partir del 1738. Santiago de Compostela, España.
Esta santa, elegida entre las que rodean el Sagrario de la Cartuja de Granada, personifica la intensidad de la elevación mística. Granada (1704-1720), España.
La exageración del Barroco español se expresa en este detalle de la «trasperencia» de la catedral de Toledo, con profusión de ángeles. Obra de Narciso Tomé, 1721. Catedral de Toledo, España.
Dos cariátides de gestos sueltos soportan el techo del salón de audiencias de Queluz.
Las célebres escaleras del Bom Jesus do Monte (1723-1837), en el monte Espinho, cerca de Braga, forman el calvario de una iglesia de peregrinación dedicada a la Santa Cruz. Las estaciones del Golgotha espiritual conducen gradualmente hasta la iglesia concluida en el 1811 por Cruz Amarante, que sustituye el santuario original de forma redonda. Braga, Portugal.
Detalle de la 'talha' - u hornacina de exposicíon de la custodia - en la iglesia de São Pedro de Obidos, en Portugal. Los elementos de madera dorada de este altar sobrevivieron al sismo del 1755. La calidad del ángel arrodillado conjuga un dinamismo elegante con un drapeado bien estructurado. Obidos, Portugal.
A orillas del Ebro, la catedral del Pilar, con sus cuatros torres de ángulos semejante a alminares se caracteriza por un cabrilleo de cúpulas. Obra de Francisco Herrera el Mozo (1680). Zaragoza, España.
Contemporáneo de la Clerecía de Salamanca, este bodegón con cardos ostenta un realismo casi clínico proprio del siglo XVII español Obra de Felipe Ramírez (1628). Museo del Prado, Madrid, España.
El Cimborrio de la Clerecía de Salamanca, muestra el precoz interés del arquitecto por el italianismo. Concebida al mismo tiempo que el panteón de Crescenzi de El Escorial. Obra de Juan Gómez de Mora (1617). Salamanca, España.
Este detalle del célebre retrato de la reina Mariana de Austria, representa a la esposa de Felipe IV en sus atavíos más suntuosos Obra de Diego Velázquez (1652). Museo del Prado, Madrid, España.
La intensa expresión de la Magdalena en madera polícroma esculpida en 1664 por Pedro de Mena muestra la voluntad de la Contrarreforma de utilizar el arte como un poderoso medio de propaganda religiosa.
Virgen de la Misericordia (detalle), por el maestro de Santa María del Campo, a finales del siglo XV. La humanización de la madre de Cristo anuncia un nuevo impulso de piedad (Museo Arqueológico, Madrid).
Suntuosidad barroca, entre fustes salomónicos y columnas acanaladas, de la estatuaria polícroma del Sagrario de la Cartuja de Granada, obra de Francisco Hurtado Izquierdo, creada entre 1704 y 1720.