Un editor barcelonés descubre la imagen más antigua del Apóstol
UN HALLAZGO DE CONSECUENCIAS HISTÓRICAS / LOS ORÍGENES DEL MITO JACOBEO
Manuel Moleiro, ourensano establecido en Cataluña y especializado en la reproducción de joyas bibliográficas, halló en un códice guardado en Girona una imagen del Apóstol datada en el siglo X que los expertos confirman como la más antigua que se conserva.
Al verlo discretamente sentado en la penumbra de un hotel, a uno difícilmente se le ocurriría que este sosegado caballero pueda estar en posesión de excitantes secretos. Le delata sin embargo la escrutadora mirada que disecciona con ojo de experto hasta el más nimio objeto en cada rincón. Sabe por experiencia que las obras de arte revelan a veces pistas insospechadas en los lugares en que uno menos se lo espera. El editor barcelonés de origen ourensano Manuel Moleiro, especializado en reproducciones casi originales de antiguos libros rescatados de ocultas e inaccesibles bibliotecas, es como uno de esos personajes ahora de tan de moda en los incontables best sellers sobre buscadores de enigmáticos códices y documentos perdidos en la noche de los tiempos. Este inmigrante ourensano al que se ha rendido la exquisita burguesía catalana, es de los pocos que puede jactarse de mantener una relación de amistad con los principales jefes de manuscritos de las principales bibliotecas del mundo. Uno de ellos, Françoise Avril, máximo experto de la Biblioteca Nacional de Francia, le permitió no hace mucho seguir las huellas en Venecia a un libro histórico del que nada se sabía desde el siglo XIII. Manuel Moleiro figura en el exclusivo registro de la Biblioteca Nazionale Marciana como una de las únicas cinco personas en el mundo que habían visto esta joya bibliográfica de valor incalculable -el Libro de Horas de María de Navarra, que contiene pinturas de valor incalculable-, hasta que en la primavera pasada consiguió reproducirla y presentarla a los mismísimos reyes de España.
En su maletín, guarda en esta ocasión las pruebas de su último hallazgo, que aportará luz sobre velados episodios de la historia gallega.
Moleiro ha identificado en el Beato de Liébana, un códice celosamente guardado en Girona que el editor gallego ha reproducido en un casi original, la imagen más antigua hallada hasta ahora del Apóstol Santiago, fechada en el siglo X -más exactamente, en el año 970-, anterior al menos en dos siglos a la que los expertos tenían hasta el momento como la más antigua. Una copia de este extraordinario códice fue solicitada a Moleiro por el director de cine Ridley Scott para su película Kingdom of Heaven.
Esta imagen pintada de Santiago encontrada en el Beato, es la más antigua que se ha conservado del patrón de España. Aparece dentro de un retrato de grupo con los demás apóstoles, identificado con la leyenda Jacobus Spania.
"Los manuscritos ibéricos de vidas de santos no consignan ninguna imagen del Apóstol. En realidad, casi ninguna imagen humana. En el Lexikon del arte cristiano tampoco existe ninguna imagen anterior. No es extraño, porque a Santiago se le consideró santo en el siglo VIII. Fue en este siglo, entre 783 y 788, durante el reinado de Mauregato, cuando el abad del monasterio de Santo Toribio de Liébana, de nombre Beato, escribió el himno O Dei Verbum, donde por vez primera se invoca al Apóstol como patrono nacional", explica Moleiro, que ha discutido con estudiosos y expertos el alcance de su hallazgo.
"Es muy reciente para entrar en esta dinámica, pero me encontré en un congreso a Alejandro Barral, el director artístico de la Catedral compostelana, que me contó que alguien le había presentado una imagen del Apóstol que se remontaba a los siglos XII o XIII como la más antigua que se conservaba. La del Beato es al menos dos siglos anterior".
Barral compró inmediatamente un ejemplar del códice nada más verlo y le sirvió como referencia "bien clara", afirma antes de añadir que él encargó a posteriori a expertos que "verificaran" que no existían imágenes del Apóstol más antiguas y así fue: "no apareció ninguna anterior".
Al hilo de debates y revelaciones sobre contenidos del cristianismo primigenio tan en boga desde el éxito del Código da Vinci, el hallazgo de Moleiro aporta pistas sobre la intencionalidad política y militar del nacimiento del mito jacobeo. No es una casualidad que la imagen más antigua aparezca en el códice de Beato, ya que este líder de la Iglesia asturiana, que comprendía a la gallega, utilizó la figura de Santiago, a quien la Iglesia no rendía aún culto como santo, como ariete contra su rival en la jerarquía católica en la España del siglo VIII: Elipando, arzobispo de Toledo, que intentó una especie de síntesis religiosa con el Islam, que ocupaba entonces toda la península a excepción de los abruptos Picos de Europa. Elipando, que no reconocía la divinidad de Jesucristo en cuanto hombre -el Código da Vinci mantiene que Cristo no tuvo en el culto cristiano una significación divina hasta el siglo IV-, se acercaba elementalmente a la visión musulmana que acepta a Cristo como profeta.
"Carlomagno apoyó a Beato en su intento de independizarse de la obediencia a Toledo, que dependía directamente de Roma, y erigir una iglesia asturiana y gallega. Beato perseguía una identidad para esas zonas y la encontró en Santiago. Era una necesidad política y militar. De ahí viene la iconografía de Matamoros. Beato creó las condiciones necesarias para lo que vino muy poco después: la tumba tenía que aparecer aquí; y apareció, claro", ironiza Moleiro.
El editor gallego trabaja ahora en la próxima publicación de una colección de imágenes inéditas del Apóstol que ha rastreado durante años en las más recónditas bibliotecas del mundo. "Esta iconografía va mucho más allá del Apóstol. Vemos como vestían, cómo vivían y descubrimos contradicciones ideológicas. He descubierto en París una imagen del Apóstol ataviado de moro. Al principio pensaba aprovechar este Xacobeo, pero como para mí no es una motivación económica, prefiero hacer un libro de referencia, que no sea efímero".
Santiago Romero. A Coruña