El facsímil recupera obras de arte casi originales / Facsimiles recover works of art
Por la dispersión y el celo con que se custodian los originales de libros manuscritos antiguos, muchos de ellos mutilados por la ignorancia o la ambición humanas, la única forma de acceder a este campo del arte son los facsímiles, unas reproducciones que cuidan hasta el más mínimo detalle para acercarse lo máximo posible al original. Es el caso del Beato de San Pedro de Cardeña, que se conserva diseminado en diferentes museos: el Arqueológico Nacional de Madrid, que custodia un total de 127 folios, el Metropolitan Museum de Nueva York, que adquirió recientemente 15 folios, y la Biblioteca Francisco de Zabálburu y Basabe de Madrid, que guarda dos folios.
El facsímil que ahora publica M. Moleiro Editor reúne la totalidad de los folios dispersos que se conocen. Circunstancia que lo convierte en una oportunidad única para contemplar en su conjunto todo lo que se conoce del Beato de San Pedro de Cardeña. La tirada única e irrepetible, está limitada a 987 ejemplares en los que se ha empleado un papel especial, fabricado a mano, que posee el mismo grosor, tacto y olor que el auténtico. También su encuadernación, en piel curtida, se ha hecho siguiendo las mismas técnicas que antaño. Curiosamente, y para que sea lo más fiel posible al original, en el facsímil también se incluyen los efectos no deseados, producidos por parásitos, el paso del tiempo y el maltrato recibido por quienes lo tuvieron en sus manos.
El códice del monasterio de San Pedro de Cardeña es uno de los 33 beatos o fragmentos que copian el Comentario al Apocalipsis que escribió el monje beato de Liébana hacia el año 786 en el monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria).
Esta obra es sin lugar a dudas uno de los escritos más importantes de la Hispania cristiana, en gran parte por sus miniaturas que algunos consideran el punto de partida de la plástica medieval. Su éxito fue tal que muchos monarcas y nobles europeos encargaron su copia, de ahí la existencia de los llamados Beatos.
Según Ángela Franco Mata, jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional y directora del grupo de estudiosos que durante dos años han trabajado para que esta reproducción viera la luz, el Beato de San Pedro de Cardeña es quizás el más hermoso de los siete Beatos tardíos.
Se trata de una obra iluminada de 290 páginas, escrita en letra carolino-gótica entre 1175 y 1185. Las 51 miniaturas que ilustran los textos constituyen verdaderas obras de arte que los expertos atribuyen a dos artistas diferenciados, con estilos diversos aunque ligeramente influidos por la miniatura anglosajona.
ANA DI LUCCA
Because of the way in which old manuscripts are spread out all over the world, and the way most of them are so jealously guarded, many of them also mutilated through human ignorance or avarice, about the only way to gain entry to this field of art is through facsimiles, reproductions that care for even the most minimal details in reproducing the originals as faithfully as possible.
This is the case of the Beatus of San Pedro de Cardeña, parts of which are kept in different museums: the National Archaelogical Museum in Madrid, which has 127 folios; the Metropolitan Museum in New York, which recently acquired 15 folios, and the Francisco de Zabálburu y Basabe Museum in Madrid, which has two folios.
The facsimile now being published by M. Moleiro Editor brings together all the far flung folios known to exist, something which makes it a unique opportunity to see the Beatus of San Pedro de Cardeña in its complete known form. The single edition, with just 987 copies, has used special paper manufactured by hand, which has the same thickness, feel and smell of the original. Its binding, in cured leather, has been carried out following ancient techniques. Curiously, and so as to be as faithful as possible to the original, the facsimile even includes undesirable effects such as those produced by parasites, the passage of time, and the poor treatment it has received over the centuries.
The codex from the monastery of San Pedro de Cardeña is one of 33 fragments that copy down the Commentary on the Apocalypse written by the monk of Liébana around the year 786 in the monastery of Santo Toribio in Liébana (Cantabria, northern Spain).
This work is doubtless one of the most important writings of Christian Spain, in large part because of its illuminated miniatures, which are considered by some experts as the start of medieval art. It had such great success that many monarchies and European noblemen ordered their own copy.
According to Ángela Franco Mata, head of the department of Medieval Antiquities of Spain’s National Archaeological Museum, the Beatus of San Pedro de Cardeña is perhaps the most beautiful of the seven late versions. It is an illuminated manuscript of 290 pages, written in Caroline-Gothic script between 1175 and 1185.
The 51 miniatures that illustrate the text constitute real works of art that experts attribute to two different artists, with diverse styles although slightly influenced by Anglo-Saxon miniatures.
ANA DI LUCCA