Los cinco códices del Beato, unidos e íntegros, en una exposición
«Me atrevo a decir que no hay nadie en Cantabria que haya podido ojear los cinco ejemplares del Beato de Liébana». Desde ayer, la Universidad de Cantabria (UC) y la editorial M. Moleiro ofrecen la «oportunidad única» de observar y pasar las páginas de los cinco códices existentes en una misma exposición. Se trata de 'Tesoros bibliográficos y cartográficos de la Edad Media', una muestra que reúne más de treinta 'casi originales' de los manuscritos iluminados conservados en las bibliotecas más importantes del mundo y que podrá visitarse en el Paraninfo de la calle Sevilla hasta el próximo 31 de julio.
Esta exposición es el resultado de quince años de un arduo y cuidadoso trabajo de reproducción, página por página, de cada uno de los tesoros que hoy poseen la Biblioteca Nacional, el Museo Metropolitano de Nueva York o la British National, entre otras muchas. A cargo de estas obras 'casi originales', figura el sello M. Moleiro Editor, la casa más prestigiosa - «a nivel mundial», según indicó el vicerrector de Extensión Universitaria de la UC Eduardo Casas- especializada en reproducciones de joyas bibliográficas medievales.
Entre la treintena de obras que conforman Tesoros bibliográficos y cartográficos de la Edad Media cobran especial relieve los cinco códices del Beato de Liébana. Ayer, la inauguración de la muestra en el Paraninfo de la UC, sirvió también para presentar una nueva edición del Beato de Girona. Un ejemplar en torno a la que girará, asimismo, la conferencia programada para esta misma tarde (20,00 horas) en el Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa (Ribamontán al Mar).
A este respecto, el presidente de la Fundación de Amigos de este monasterio, Jesús Maza, subrayó «la constancia» y el atractivo de las ediciones, motivo por el cual se puso en contacto con su responsable. Maza destacó el valor del Beato de Girona porque, además de ser un volumen «de enorme belleza», se trata también de «el único códice iluminado por una mujer». Un factor que enlaza bien con su presentación de hoy «en un monasterio femenino».
Para su directo responsable, Manuel Moleiro -presidente de la editorial que lleva su nombre- esta exposición puede ser calificada de «imposible o inimaginable». Y es que, según explicó, si se hiciera una lista con las diez obras «más significativas del mundo», podría decirse que el Paraninfo de la UC muestra «siete de ellas». La Biblia de San Luis es una de estas joyas. No en vano, ha sido calificada como 'la pinacoteca encuadernada', pues cuenta con casi cinco mil pinturas, «muchas más que algunos museos», recalcó el editor. Al lado de esta obra se expone también un 'casi original' de la primera novela de caballerías en castellano, El libro del caballero de Zifar, considerada antecesora de El Quijote.
El mayor reto iconográfico
Tesoros bibliográficos y cartográficos de la Edad Media se enriquece aún más con la presencia de los cinco ejemplares diferentes del Beato de Liébana. Un personaje que, según relató Manuel Moleiro, «vino desde el Sur y dio lugar al mayor reto iconográfico del mundo, no ha habido nada con una proyección más grande». El de Girona es el códice más antiguo y destaca porque sus ilustraciones están firmadas por una mujer, aunque entonces, su ayudante, el monje San Emeterio, asumió la autoría.
Junto a este volumen, el códice de San Andrés de Arroyo, ahora en la Biblioteca Nacional de Francia; el de San Pedro de Cardeña, repartido en diferentes museos y bibliotecas; el de Santo Domingo de Silos, hoy en la British Library y el de Madrid, se reúnen en Santander conformando «algo que no existe en la realidad», describió Manuel Moleiro.
Las ediciones de estos 'beatos' han trascendido fronteras. Se han hecho duplicados en todos los idiomas y éstas han llegado a muchas universidades del mundo. «No sólo a los países más desarrollados, sino que también se estudian en lugares como Mozambique o Guinea», resaltó el presidente de M. Moleiro Editor, quien indicó que hoy «existe una muestra de Cantabria en todas partes».
Para el experto en joyas bibliográficas de la Edad Media, «la importancia del Beato de Liébana ha estado más en el exterior que en el interior». Los primeros en fijar su mirada sobre estos códices iluminados fueron los americanos, después los alemanes, los ingleses más tarde y, por último, los españoles. «Los cántabros han llegado los últimos al descubrimiento, y no lo digo como un reproche, sino como una curiosidad», expresó Moleiro. Sin duda, como reiteró su máximo responsable, ésta es «una oportunidad única» para ver los códices juntos e íntegros. Después, la exposición continuará su periplo internacional. Rumbo a Nueva York.