Beato de Liébana, códice de Fernando I y doña Sancha

f. 168r, El cuarto ángel toca la trompeta
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f. 168r, El cuarto ángel toca la trompeta

Existen, se nos dice, dos tipos de señales. Al mencionar la modificación de sol, luna y estrellas se habla de que se separan los santos de los inicuos. El cielo y el águila son la Iglesia. La voz de ésta anuncia las plagas de los nuevos tiempos. También el sol, la luna y las estrellas son la Iglesia. Se habla de tres partes. Una es la gentilidad, otra la Iglesia, mientras que con la tercera parte se habla de los que están o parecen estar en la Iglesia, pero de hecho son falsos. De nuevo, por tanto, el recuerdo de los falsos cristianos, que se esconden en la Iglesia como si fueran buenos.
 
Mientras en otros manuscritos la superficie resulta demasiado llena con una abigarrada muchedumbre de objetos y seres, aquí es muy simple todo. El ángel se asienta en postura normal, en pie, mientras en el cielo se ven el sol y la luna divididos en tres partes, además de numerosas estrellas. El águila, con las alas desplegadas (“aquilam volantem”), ocupa el centro. 

Joaquín Yarza Luaces
Universidad Autónoma de Barcelona
(Fragmento del libro de estudio Beato de Fernando I y Doña Sancha)

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