Livro do Golfe (Livro de Horas)

f. 27v


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Los trabajos de vendimia realizados en una finca señorial ocupan toda la escena: un noble, junto a su residencia, ofrece a otro el vino obtenido de sus cosechas, a la vista de una mujer y de una dama y de un criado con una jarra en la mano. Junto a ellos, sirvientes que realizan diversos trabajos como llenar un tonel con el zumo obtenido de la prensa realizada con tórculo, cuyo hierro hacen girar dos campesinos; sellar las barricas con un martillo o dolabra –decoradas, eficazmente, con hojas de vid–; recoger el zumo para su cata o el vino dentro del tonel, como muestra uno de los servidores arrodillado con una pequeña jarra en su mano junto al que hay un perro; o, según se ve en segundo plano, acarrear las uvas, tal como muestra el hombre con un gran cesto o qualus a sus espaldas que franquea el arco de entrada a la residencia señorial sobre el que se encuentra un pavo real. Su recogida se muestra en el paisaje montañoso del fondo captado con una buena perspectiva aérea.

Escasamente representada en los ciclos franceses e italianos, la prensa de la uva con tórculo –cuyo mecanismo describe detalladamente san Isidoro en las Etimologías– cuenta con precedentes literarios de época carolingia y altomedieval y con representaciones ajenas a los menologios, como es el caso de los beatos. Por su parte, el trasiego del vino cuenta con una mayor cantidad de antecedentes plásticos: la realización de esta tarea suele localizarse en el mes de octubre –posiblemente, por influencia de los poemas y miniaturas de la escuela carolingia de Salzburgo, incluyéndose en un principio en los ciclos franceses e italianos– donde ocupa más de dos tercios de los ciclos románicos, ya bien entrado el siglo XII, y la mitad de los góticos; en Francia y en Italia aparece en el treinta y dos por ciento de los calendarios. En ellos, con la ayuda de un embudo, el campesino vierte el mosto contenido en un recipiente en un tonel. Cinco calendarios, tres de ellos italianos, de los siglos XII y XIII muestran la degustación del vino, que se bebía poco tiempo después del transvase a las cubas, posiblemente a causa de los problemas que su conservación entrañaba. Si la viticultura se beneficiaba de una técnica adecuada, la vinificación era mediocre; los viticultores medievales no llegaron a producir caldos de buena conservación a causa de la insuficiencia de las manipulaciones.

Carlos Miranda García-Tejedor
Doctor en Historia


f. 27v, Octubre, labores de la vendimia

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f. 27v

Los trabajos de vendimia realizados en una finca señorial ocupan toda la escena: un noble, junto a su residencia, ofrece a otro el vino obtenido de sus cosechas, a la vista de una mujer y de una dama y de un criado con una jarra en la mano. Junto a ellos, sirvientes que realizan diversos trabajos como llenar un tonel con el zumo obtenido de la prensa realizada con tórculo, cuyo hierro hacen girar dos campesinos; sellar las barricas con un martillo o dolabra –decoradas, eficazmente, con hojas de vid–; recoger el zumo para su cata o el vino dentro del tonel, como muestra uno de los servidores arrodillado con una pequeña jarra en su mano junto al que hay un perro; o, según se ve en segundo plano, acarrear las uvas, tal como muestra el hombre con un gran cesto o qualus a sus espaldas que franquea el arco de entrada a la residencia señorial sobre el que se encuentra un pavo real. Su recogida se muestra en el paisaje montañoso del fondo captado con una buena perspectiva aérea.

Escasamente representada en los ciclos franceses e italianos, la prensa de la uva con tórculo –cuyo mecanismo describe detalladamente san Isidoro en las Etimologías– cuenta con precedentes literarios de época carolingia y altomedieval y con representaciones ajenas a los menologios, como es el caso de los beatos. Por su parte, el trasiego del vino cuenta con una mayor cantidad de antecedentes plásticos: la realización de esta tarea suele localizarse en el mes de octubre –posiblemente, por influencia de los poemas y miniaturas de la escuela carolingia de Salzburgo, incluyéndose en un principio en los ciclos franceses e italianos– donde ocupa más de dos tercios de los ciclos románicos, ya bien entrado el siglo XII, y la mitad de los góticos; en Francia y en Italia aparece en el treinta y dos por ciento de los calendarios. En ellos, con la ayuda de un embudo, el campesino vierte el mosto contenido en un recipiente en un tonel. Cinco calendarios, tres de ellos italianos, de los siglos XII y XIII muestran la degustación del vino, que se bebía poco tiempo después del transvase a las cubas, posiblemente a causa de los problemas que su conservación entrañaba. Si la viticultura se beneficiaba de una técnica adecuada, la vinificación era mediocre; los viticultores medievales no llegaron a producir caldos de buena conservación a causa de la insuficiencia de las manipulaciones.

Carlos Miranda García-Tejedor
Doctor en Historia


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