Miniaturas medievales hispanas


Introducción

Libros iluminados
 

La elaboración de manuscritos en la Edad Media floreció de manera sobresaliente en los reinos peninsulares, donde cristianos, musulmanes y judíos crearon bellos ejemplos. Tres aspectos: las obras vinculadas espiritualmente al Camino de Santiago, los libros de culto de las tres religiones monoteístas y la variada producción del taller alentado por Alfonso X, dan fe de la rica y variada producción hispana
ASUNCIÓN BLASCO, LAURA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ Y MARÍA JESÚS FUENTE

 
“SI ALGUNO SE lleva este libro, que lo pague con la muerte, que se fría en una sartén, que lo ataquen la epilepsia y las fiebres; que lo descoyunten en la rueda y lo cuelguen”. El autor de estas palabras, anotadas al final de un códice medieval, sin duda valoraba extraordinariamente el libro que tenía entre sus manos, como una auténtica obra de arte.
 
El libro medieval contribuye a rechazar la expresión de “Edad Oscura” que Petrarca difundió en el siglo XIV para referirse a algunos aspectos de la literatura medieval, que Vasari en el siglo XVI aplicó intencionadamente a toda la Edad Media, y que numerosos autores han mantenido vigente hasta el siglo XX. Sofisticados y complejos libros iluminados se confeccionaron en los scriptoria de muchos monasterios, donde la tarea diaria de algunos monjes consistía en copiar e iluminar códices que incorporaban a su biblioteca o enviaban a otros monasterios. No había monasterio sin biblioteca, aunque fuera reducida; a veces tan pequeña que sus libros cabían en un armario, como recoge la cita del monje y teólogo francés Geoffrey de Breteuil (1125-95): “No hay claustro sin armario, ni castillo sin armamentario (arsenal)”. En los monasterios no solo se reproducían obras existentes; también se hacían de nueva creación. Con el paso del tiempo, las cortes de los reyes y de la alta nobleza dinamizaron la producción de libros, surgiendo nuevas temáticas y tipologías.
 
El arte de crear libros, iluminados o no, se desarrolló en los reinos europeos a lo largo de los siglos medievales, y fructificó en un número considerable de manuscritos de muy diversa calidad y funcionalidad. Como posar la mirada sobre la extensa producción de manuscritos europeos resulta difícil, este Dossier centrará su atención en los hispanos, y dentro de estos, en los libros que guardan relación con tres aspectos fundamentales de la cultura medieval de los reinos cristianos peninsulares: el culto a Santiago y el camino de peregrinos a su sepulcro en Compostela, la cultura escrita de las gentes de las tres religiones monoteístas (cristianos, musulmanes y judíos) y la obra del taller cultural del rey Alfonso X el Sabio.
 
En relación con el primero de esos aspectos, se examinarán la famosa guía del peregrino (Codex Calixtinus), la producción que salió de la iluminación repetida de los comentarios al Apocalipsis de San Juan, los libros llamados Beatos, y las recopilaciones documentales en los Tumbos. En relación con el segundo, se explorarán los textos sagrados de los “hombres del libro”: la Biblia hebrea o Tanaj (especialmente la Torá), la Biblia y los libros litúrgicos de los cristianos, y el Corán. Finalmente se estudiará la rica producción del scriptorium alfonsí, del que salió una obra inmensa sobre temas muy variados: ciencia, legislación, historia, literatura e, incluso, los juegos. El estudio de estos manuscritos requiere explicar su valor artístico claramente visible, sin olvidar el contexto cultural, político y social de su tiempo como factores esenciales que motivaron su creación.
 

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