Beato de Liébana, códice del Monasterio de San Pedro de Cardeña, Burgos

Beato de Liébana, códice del Monasterio de San Pedro de Cardeña, Burgos f. 1B, Cruz de Oviedo

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f. 1B, Cruz de Oviedo

La cruz de Oviedo era utilizada en códices de época altomedieval como imagen introductoria. Esta ilustración se inserta en los Beatos y otros códices en un momento indeterminado del siglo X. Tal vez figuró en el Beato Morgan (c. 940), pero no se conserva ninguna al comienzo, sino solo una pequeña en el fol. 219. La inspiración sin embargo, se halla en el mundo visigodo, como se atestigua a través de ejemplares excelsos, como los dos brazos de cruz de oro del tesoro de Guarrazar, del siglo VII, conservados en el Museo Arqueológico Nacional. Antecedente directo es sin duda la cruz de los Ángeles, fundida en 808, si bien hay varios elementos diferenciadores, entre los cuales la forma de colgar las letras. Resulta instructivo que relieves, así como la Foncalada de Oviedo (entre 866-910), llevan la inscripción que se repetirá en frontispicios de toda clase de manuscritos, entre ellos Beatos: Hoc signo tuetur pius / In hoc signo vincitur inimicus [Con este signo se guarda el pío / con este signo se vence al enemigo]. Se deduce, pues, que se adoptaron elementos de diversos contextos. La cruz se convirtió en el signo del reino asturiano y generó una leyenda que parangonaba a Pelayo con Constantino, convirtiendo el triunfo de Covadonga en un triunfo similar al del Puente Milvio. La inscripción que apareció en el cielo al vencedor de Magencio, In hoc signo vinces,será glosada en los frontispicios de toda clase de manuscritos, en las inscripciones arriba indicadas. La cruz del Beato de Oveco se instala sobre un trenzado que emerge de una especie de montículo a cuyos lados se disponen sendos gallos. Dichos elementos se sustituyen en el Beato de Fernando I por el cordero y seis seniores que pulsan instrumentos de cuerda, anuncio de la posterior adoración del Cordero por los veinticuatro ancianos. Este Beato difiere en algunos aspectos iconográficos con el Beato de Gerona (975), que como en otras ilustraciones, servirá de inspiración al Beato de Cardeña. La cruz monta directamente sobre el Cordero. La ilustración del Beato de Cardeña tiene como fuente de inspiración el Beato de Gerona, y como en él se sitúa en el fol. 1 verso. Es la situación típica de los Beatos de la familia IIb. El Cordero, a cuyos lados se sitúan las cabezas de los símbolos de Juan y Lucas, al tiempo que sostiene la cruz también lo hace con dos instrumentos de la Pasión, la lanza y la esponja. Todo ello se respeta en el Beato de Cardeña, con la salvedad de sustituir los símbolos por sendos ángeles, uno de ellos portador de los tres clavos; el compañero señala al Cordero nimbado como el modelo, y girado hacia la derecha. La cruz sigue siendo griega, pero el contexto ha variado. Se insiste más en el sentido pasional a través de los instrumentos del martirio; el cordero es la víctima. Pervive solo el carácter testimonial de la cruz de Oviedo.

Ángela Franco Mata
Jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional
(Fragmento del libro de estudio Beato de Cardeña)

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