Beato de Liébana, códice del Monasterio de San Salvador de Tábara, Zamora

Beato de Liébana, códice del Monasterio de San Salvador de Tábara, Zamora ff. 54v-55r, mapa del mundo
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ff. 54v-55r, mapa del mundo


La imagen se desarrolla a lo largo de dos folios enteros. La tierra aparece rodeada por una masa de agua sinuosa, azul y con dibujos de trirremes, peces, monstruos marinos, un gran cangrejo y un hombre dentro del cuerpo de un pez, que pudiera aludir a Jonás, e islas de color ocre y forma cuadrada. El orbe presenta forma rectangular con los bordes redondeados. El mapa está orientado con el Este en la parte superior, tal como se sitúan los templos cristianos. La tierra se divide en tres partes fundamentales por medio de ejes acuáticos que corresponden al río Tanais (complejo integrado desde el siglo VII por el Don, el mar Negro y el Egeo, que va de Norte a Sur), mar Mediterráneo (de Este a Oeste) y Nilo (de Norte a Sur y con un sesgo de Este a Oeste), con el Mar Rojo como límite de los continentes hasta entonces conocidos, llegando al cuarto ignoto. Las costas continentales presentan una ondulación, como la del mapa sangallense. Las aguas fluviales, de color azul, muestran su nacimiento con una forma redonda más oscura; los montes, de apariencia triangular o semitriangular con una superficie escamosa; las islas, como se ha dicho, son rectangulares. Finalmente, la zona calurosa se representa a través de una franja sinuosa roja que representa el fuego y separada de Asia y de África por un brazo oceánico, como contaminación del mapa zonal llamado macrobiano cuyas divisiones horizontales señalaban los distintos climas del mundo.

La porción superior del orbe se refiere a Asia, según puede leerse, «asia», como nombre de continente y no de región, traicionando, en este sentido, el aspecto de situar las sortes apostolorum del mapa primigenio: los dos montes, azul y rojo, situados en la parte más alta, se denominan «mons caucasus»; sobre el promontorio azul, se lee «armenia»; entre ambos, «capadocia» y, debajo, «calcedonia», «frigia» y «pampilia». Del monte rojo, sale un río denominado «flvmen/euris»; a la izquierda, se lee, «arenosa» y, debajo, entre dos montes, «deser-/ta». Antes de llegar a la masa de agua, identificable con el Tanais, se lee «asia minore». A la derecha, se encuentra, el paraíso terrenal, enmarcado por una línea roja, en que se enrosca una serpiente, y sobre cuyo fondo azul se recorta la representación de Adán y Eva, similar a la que aparecía en las tablas genealógicas, desnudos y cubriéndose con sus manos –en aquéllas, con hojas de higuera–, lo que indica que el pecado ya ha tenido lugar y que el mapa puede ser el campo de acción de la predicación apostólica con la que viene el conocimiento de la salvación a todos los pueblos. Debajo, una montaña, «mons carme-/lvs», en cuya parte inferior se lee «ihe[ru]s[a]l[e]m» y, más abajo, «ascalones» y «ivdea», a la derecha de la cual se encuentra «babilonia». Por su parte, junto a la representación del paraíso, se encuentra un monte de color ocre claro, «mons libanvs», del que salen dos ríos que representan el Jordán: el superior, llamado «ior» y el inferior, «dan». Entre ambos ríos, se encuentra «sidon», y debajo del último el «mons sinai». Más a la derecha, entre dos montañas, una de las cuales denominada «Mons arabia», se lee «Anciocia». Debajo, en el Beato de Girona, se han dibujado los golfos pérsico y arábigo, este último con el nombre de «mare rubrum», inscrito, sobre una franja roja «mare rubrum», que debió existir en el arquetipo primitivo, en lugar de llevarlo el mar que aísla África del cuarto continente ignoto; sin embargo, en opinión de C. Cid Priego y de I. Vigil, se ha representado el golfo pérsico, mientras que el nombre de «sinus arabicus» lo lleva uno de los cursos del Nilo. Encima, se encuentra «mensopotamiam» y, pasando la masa fluvial, «abicvsia». En el extremo superior derecho, antes de llegar al cuarto continente, hay un monte azulado, donde puede leerse, a la izquierda, «Timiscifi-/ci campi/deserti in ac re-/gione gens ama-/zona fertur abita-/re» y, a la derecha, «Deserta et/arenosa India».

En África, debajo del Mar Rojo, se encuentran el doble nacimiento y curso del Nilo, que se entrecruzan hacia su mitad para llegar por separado al mar: así, junto al Nilo nacido en Oriente y que desemboca en el delta, se halla el «sinus arabicus»; por último, junto al Nilo nacido en Poniente, con curso que va de Oeste a Este y de Sur a Norte (según suponía Herodoto), que desemboca en un estuario representado como una inmensa masa fluvial, se lee una larga inscripción que indica los dos cursos del Nilo «Flubius nilus quem alii auctores feruntur/procul ubi lunae montes abentes et conti-/nuo aureis arenis inmergi inde in angusto/inmergi brebi spatjum uastatissimo luco/deserta et arenosa et eziopia». Debajo del Nilo, en el continente africano, hay unos montes rojizos, de los que sale un río también bermejo, donde se lee «garamantes», «baggi» y «getvli»; debajo, en el África occidental, dos montes, «dvo alpes contra arv sibi», entre los que se lee la palabra «gens», aspecto geográfico tomado del Contra Paganos (l. i, c. 294) de Paulo Orosio, y que corresponden al Atlas y al peñón de Gibraltar. A la izquierda, se encuentran «tingi» y «abentania»; en el lado diestro, sin pintar, la representación de dos promontorios, «montes at luni» (donde Ptolomeo situaba el origen del Nilo) y, a la derecha, una forma elíptica sobre la que se lee «lacus». Los topónimos que figuran en el norte de África corresponden a la división administrativa del África Magna romana.

Europa, situada en el tercio inferior izquierdo, presenta una inscripción oblicua escrita con letras rojas donde se lee «evropa». En la parte superior izquierda, está escrito «hic capvt garope»; a continuación, junto al Danubio con sus cuatro afluentes, que se unen dos a dos para unirse en un solo río y desembocar en el Tanais, «macedonia» y, a la derecha, «tesalonica». Debajo, «tacia vbi et goti»; seguidamente, «stolis» y, junto a un monte del que parte el «fl[u]m[en] evsis», «constantinopoli»; en la falda del monte, se lee «aqvilela» y debajo, «epirvm»; a continuación, «reenna» y «dalmacia», para seguir con «salerna» y «benebenti» debajo. De nuevo, a la derecha, se lee, junto al nacimiento de un río, «sarmati»; debajo, «mesica», «noricum» y «Retja cumea». A la derecha, «germania» y, a continuación, «dardania». Junto a la cima de un monte de color ocre, se lee «ren»; seguidamente, «suebi», «fl[u]m[en] danubius» y, a la derecha de éste, «epirum», «apolin» y «spolite». Junto a estas tres localidades, se lee «niavraria» y, atravesando un amplio espacio en blanco, junto a una forma montañosa, «tascia» y «roma»; debajo, «narbona» y, a continuación, localidades de la Península Ibérica –situada, según se indica en la Historiarum adversus paganos de Orosio (l. i, c. 2), al oeste de Aquitania–, cuyas raíces se encuentran en la obra del discípulo de san Agustín, como «cesaragvsta», «fl[u]m[en] tavvs» y «betica»; en el centro de la parte inferior, aparece la única mención del mapa a los apóstoles: «s[an]c[t]i iacobi ap[o]st[o]li»; a la izquierda, junto a formas montañosas, «astvrias» y debajo «gallecia». Seguidamente, zonas de la Galia, también junto a un monte, como «aquitania», «Tolosa», «montes galliarvm» y «gallia lvgdvnensi» y, próxima a uno de los afluentes del Danubio, «Gallia Belgia» y, encima, «Francia». 

El cuarto contiente, representado como una porción de tierra ubicada en el extremo derecho del mapa, presenta un texto donde se lee, siguiendo casi literalmente las Etimologías (l. xiv, c. 17): «extra tres au[te]m partes orbis quarta pars trans oceanum interior est qui solis ardore incognita nobis est cuius finibus antipotas babulosam se/inabitare produntur». Para Ptolomeo, esta tierra desconocida formaba parte del continente africano y se prolongaba por el sur de Asia, encerrando al Índico como mar interior, dentro del cual se ubicaba la isla Tapobrana; por su parte, para Pomponio Mela, utilizado en los textos de san Isidoro, este lugar ignoto era un continente aislado, la tierra de los antípodas.

Finalmente, las islas sólo son representaciones esquemáticas de forma rectangular; no todas consignan una designación; así, comenzando desde la parte superior y siguiendo por la derecha, se distinguen «tabrotane/insula», «crise et argire/insula», «fortunarum/ins[ul]i», «scotiam/[in]sula», «Britania/insula», «tantacto/insula» y «tile/insv-/la». Los nombres de las islas dentro del Mare magnum o Mediterráneo están muy deteriorados, pero aún puede puede leerse, de arriba abajo «tarsis» y «creta».

Carlos Miranda García-Tejedor
Doctor en Historia
(Fragmento del libro de estudio Beato de Girona)

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