Breviario de Isabel la Católica

f. 146v, David y los cantores del Templo


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La pintura, perteneciente a la primera fase de realización del Breviario, pertenece al Maestro del Libro de Oración de Dresde y se sitúa en el salterio; en concreto, como ilustración del salmo 68: en el centro de una construcción de planta centralizada, se encuentra el rey David, como puede apreciarse por la corona regia sobre su cabeza, el cuello de armiño y el arpa –sin cuerdas– caída a su derecha; leyendo un códice sobre un facistol. Lo rodean once cantores que, ya sea sobre reclinatorios, o sobre sus rodillas, llevan libros; todos ellos llevan vestiduras de aspecto judaizante y flores alegóricas –lirios y rosas blancas, símbolos de pureza y fe respectivamente, y rosas rojas, relativas a la caridad. Un aspecto iconográfico sorprendente se debe al hecho de que la mayoría de los cantores muestran la boca abierta para realizar sus oraciones, lo que es absolutamente infrecuente en la tradición medieval, ya que la boca abierta, en la mayoría de las representaciones, obedece a personajes de baja extracción moral o social. Sobre ellos, aparecen nueve medallones: el del extremo izquierdo muestra a tres mártires: san Sebastián, san Lorenzo y san Esteban; el del derecho, una gran construcción ardiendo en medio de una ciudad fortificada –debajo, una inscripción en donde se lee: «destructio Jhe[rusa]l[e]m»; finalmente, en el centro superior de la composición, siete tondos enmarcados, como los anteriores, de oro presentan escenas de la Pasión de Cristo –Jesús ante Anás, los ultrajes, el Señor ante Caifás, flagelación, coronación de espinas, Jesucristo camino del Calvario, crucifixión; debajo, una inscripción dorada en que se lee: «misteria passionis xpristi·».
El salterio ofrece un amplio campo para ilustraciones, ya que en su texto no se narran acontecimientos específicos. Si las escenas que representan la vida de David fueron, obviamente, las más representadas, en el Breviario de Isabel la Católica, se da un énfasis particular a la construcción, destrucción y reconstrucción de Jerusalén y su Templo y, como en el caso de esta pintura, a escenas de celebración de cantores y músicos bajo la dirección de David, no habiendo ningún ciclo similar en cualquier otro códice contemporáneo. Es posible que la iconografía del salterio se viera influida por el comentario a los salmos del monumental Postillae perpetuae in universam S. Scripturam de Nicolás de Lyra (1270-1340).

f. 146v, David y los cantores del Templo

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f. 146v, David y los cantores del Templo

La pintura, perteneciente a la primera fase de realización del Breviario, pertenece al Maestro del Libro de Oración de Dresde y se sitúa en el salterio; en concreto, como ilustración del salmo 68: en el centro de una construcción de planta centralizada, se encuentra el rey David, como puede apreciarse por la corona regia sobre su cabeza, el cuello de armiño y el arpa –sin cuerdas– caída a su derecha; leyendo un códice sobre un facistol. Lo rodean once cantores que, ya sea sobre reclinatorios, o sobre sus rodillas, llevan libros; todos ellos llevan vestiduras de aspecto judaizante y flores alegóricas –lirios y rosas blancas, símbolos de pureza y fe respectivamente, y rosas rojas, relativas a la caridad. Un aspecto iconográfico sorprendente se debe al hecho de que la mayoría de los cantores muestran la boca abierta para realizar sus oraciones, lo que es absolutamente infrecuente en la tradición medieval, ya que la boca abierta, en la mayoría de las representaciones, obedece a personajes de baja extracción moral o social. Sobre ellos, aparecen nueve medallones: el del extremo izquierdo muestra a tres mártires: san Sebastián, san Lorenzo y san Esteban; el del derecho, una gran construcción ardiendo en medio de una ciudad fortificada –debajo, una inscripción en donde se lee: «destructio Jhe[rusa]l[e]m»; finalmente, en el centro superior de la composición, siete tondos enmarcados, como los anteriores, de oro presentan escenas de la Pasión de Cristo –Jesús ante Anás, los ultrajes, el Señor ante Caifás, flagelación, coronación de espinas, Jesucristo camino del Calvario, crucifixión; debajo, una inscripción dorada en que se lee: «misteria passionis xpristi·».
El salterio ofrece un amplio campo para ilustraciones, ya que en su texto no se narran acontecimientos específicos. Si las escenas que representan la vida de David fueron, obviamente, las más representadas, en el Breviario de Isabel la Católica, se da un énfasis particular a la construcción, destrucción y reconstrucción de Jerusalén y su Templo y, como en el caso de esta pintura, a escenas de celebración de cantores y músicos bajo la dirección de David, no habiendo ningún ciclo similar en cualquier otro códice contemporáneo. Es posible que la iconografía del salterio se viera influida por el comentario a los salmos del monumental Postillae perpetuae in universam S. Scripturam de Nicolás de Lyra (1270-1340).

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