Libro de Horas de Enrique VIII

Libro de Horas de Enrique VIII San Lucas escribiendo, f. 9r

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San Lucas escribiendo, f. 9r

Los fragmentos de los Evangelios se ilustran en la mayoría de los libros de horas –y en el Libro de horas de Enrique VIII– con un ciclo de retratos de los cuatro Evangelistas, cada uno de ellos colocado al comienzo de la correspondiente lectura. Así pues, las miniaturas del Libro de horas de Enrique VIII siguen una tradición, nacida en la Antigüedad clásica y mantenida en la Edad Media, que sitúa el retrato del autor al comienzo de su texto. Estas cuatro miniaturas adoptan la iconografía convencional de los libros de horas al mostrar a Lucas, Mateo y Marcos sentados en su respectiva mesa de trabajo y escribiendo sus textos en códices (de haber sido representados escribiendo en hojas sueltas, sin encuadernar, como se hacía realmente en la Edad Media y el Renacimiento, los Evangelistas no habrían parecido autores sino escribientes).

Cada evangelista, conforme a la costumbre, está acompañado por su símbolo: un toro para Lucas. En el  Libro de horas Briçonnet, Poyer retrata los atributos de los Evangelistas interactuando con los autores, pero aquí los símbolos no interfieren en la importante tarea de componer los Evangelios.

Aparte de retratar a los autores en los fragmentos de los Evangelios, en los libros de horas había otras tradiciones, aunque menos frecuentes. Algunas veces los cuatro fragmentos se ilustraban con episodios de las vidas de los Evangelistas o con los propios sucesos narrados en las lecturas (esta segunda opción, que hoy nos podría parecer la más lógica de las dos, es en realidad la menos empleada). En el Libro de horas de Enrique VIII se combinan ambas tradiciones.

Como a menudo sucede en los manuscritos medievales, las palabras iniciales parecen haber servido de especial inspiración para las imágenes. El inicio del texto de Lucas es «In illo tempore. Missus est Gabriel angelus a D[e]o in civitatem Galilee cui nomen Nazareth». El Padre Eterno tiene un papel destacado en esta Anunciación, dirigiendo tanto a Gabriel como a la paloma del Espíritu Santo hacia la Virgen Anunciada.

El lector contemporáneo del Libro de horas de Enrique VIII se daría cuenta, gracias a la indumentaria, de que los cuatro Evangelistas vivían en «los tiempos antiguos». Todos ellos visten una túnica genérica, larga y ancha, de manga larga. Llevan también un manto sencillo, aunque voluminoso, Lucas lleva un bonete en forma de bolsa (de moda en la década de 1420, pero absolutamente trasnochado en la fecha en que se pintó el manuscrito).

En cuanto a la perspectiva, Poyer representa los estudios de Lucas, Mateo y Marcos con los espacios claramente delineados, como ya vimos en los interiores del calendario. En cada caso el muro o pórtico del fondo es paralelo al plano pictórico, y las baldosas del suelo, en colores alternantes cuya intensidad decrece con la distancia, están claramente delineadas. Atriles, bancos y escritorios están construidos como cuadrados o rectángulos cuyos frentes y costados se alinean con los planos pictóricos y las ortogonales en recesión.

Roger S. Wieck.
Conservador, Manuscritos de la Edad Media y el Renacimiento
The Morgan Library & Museum


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