Libro de los Medicamentos Simples

Libro de los Medicamentos Simples f. 112r

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f. 112r

El áloe es de complexión caliente y seca en segundo grado. El áloe se hace del jugo de una planta que recibe el mismo nombre de áloe, pero nosotros lo llamamos acíbar. Esta planta crece solamente en la India, en Persia y en Grecia, pero también en Apulia. Existen tres clases diferentes de áloe: sacotrino, hepático y arenoso. El áloe se prepara de la siguiente manera: la planta se pica, y después de esto se exprime el jugo, el cual se pone en el fuego hasta que hierve, y cuando se ha cocido se le saca del fuego, y se le pone en el sol para que se seque. Y dicen los autores que el áloe que se queda arriba, en la parte superior es el más puro de todos, y es el áloe denominado socotrino. Aquel que se queda en medio es el llamado hepático, y el que se queda en el fondo, que es tosco y frío, es el llamado arenoso. Más esta opinión es falsa, puesto que nosotros decimos que estas tres clases de áloe están hechas de plantas diferentes, no en especie, sino en bondad, al igual que uvas de diferente bondad hacen vinos distintos.
El mejor áloe es el socotrino. Lo conoceremos porque tiene color amarillento, o rojizo. Y especialmente cuando se machaca, su polvo se parece al polvo del azafrán. También lo conoceremos por su sustancia, porque cuando lo troceamos en pedazos pequeños tiene una sustancia clara y sutil, y se parte fácilmente. También se puede conocer porque no es nada hediondo, pero si muy amargo, y de vez en cuando es gomoso, y alguna vez frágil. El áloe hepático tiene el color parecido al color del hígado y tira a color negro. Tiene aberturas redondeadas por todos los lados, como los extremos de las venas y su sustancia está muerta, y no es clara, y es muy similar en los otros signos al áloe socotrino, excepto que los tiene más débiles, y en especial el color. El áloe arenoso es falsificado en algunas ocasiones alterando su naturaleza y se lo preparan de forma tal que se parezca al hepático o socotrino. Y de este modo nos ocuparemos en este libro de las medicinas falsificadas. Pero nosotros no queremos que se sepa para que se preparen, sino que lo hacemos con el fin de evitar el fraude de aquellos que lo hacen y las venden. También lo hacemos por el ruego de los compañeros. Veamos pues de que manera se falsifica el áloe. Se pone vino agrio donde se echa azafrán de oriente y un poco de nuez moscada en polvo o de cualquier otra especie de fragancia suave, y se introduce varias veces en esta mezcla el áloe arenoso partido en trozos muy pequeños unidos por un hilo. Después se deja secar. Se repite esta misma operación diez o doce veces, hasta que cambia el color y el olor del áloe arenoso, y se consigue que se cambie tanto que parece ser hepático o socotrino, y apenas se aprecia ninguna diferencia. Pero se le reconoce por estar partido en pequeños pedazos, y además se parte con mucha facilidad, y sin embargo al áloe hepático o al socotrino no les ocurre esto. Y hay que saber que toda cosa que por su naturaleza es aromática y de olor dulzón es de mejor naturaleza cuanto es más olorosa y dulzona. Y del mismo modo, toda cosa que por su naturaleza tiene algún sabor, cuanto más pequeña se desmenuce mejor sabor tendrá. Excepto el áloe, que aunque es amargo por naturaleza, es mejor el que es menos amargo.
El áloe tiene virtud de purgar la flema y de purificar el humor melancólico, y tiene así mismo virtud de confortar los miembros nerviosos, por lo que sirve contra la superfluidad de los humores fríos que se retienen en el estómago, y conforta el estómago, y alivia el dolor de cabeza producido por los vapores que se fermentan en el estómago. El áloe aclara la vista y remedia las opilaciones del hígado y del bazo. También provoca el flujo menstrual retenido a las mujeres, y limpia las superfluidades de las partes llamadas pudendas cuando son por causa fría. Cura la roña. Devuelve el buen color a aquellos que tienen mal color a causa de alguna enfermedad anterior. Sirve para restañar la sangre de una herida y para cicatrizarla si es administrado en emplastos hechos con una clara de huevo y con aceite, que deben ser aplicados con frecuencia. Sirve contra la alopecia, es decir la caída de los cabellos. En el caso de que abunden los humores flemáticos y melancólicos en el estómago, y también en el caso de indigestión, dar dos dracmas de áloe con un dracma de almácig, puesto que así se limpia el estómago, y se calienta si se ha enfriado, y si está irritado lo conforta. Del mismo modo, un gran de áloe disuelto en miel limpia el estómago y ayuda a hacer la digestión.
No obstante el áloe y la almáciga antes de darse al enfermo deben ser machacados y reducidos a polvo y, a continuación, se hierven en vino blanco. A estos mismos enfermos hay que hacerles sacar la lengua de la boca todo lo que se pueda, y cuidar que se traguen hacia dentro un grano de áloe: cuando la lengua esté así sacada se introduce el áloe todo lo dentro que se pueda y el enfermo lo tragará. Pues aunque el áloe es amargo en la boca, por lo contrario resulta dulce en el estómago. Es por esto por lo que se le dice glistoma, es decir que es amargo, y epiglistoma, es decir, que es dulce en el estómago. La hiera o piera de Galeno es un compuesto en el que se pone áloe del de la mejor calidad que sirve contra el dolor de cabeza y para aclarar la vista. También para aclarar la vista sirve la hiera de Constantino, a la que así mismo se le añade áloe de la mejor calidad. De igual modo para aclarar la vista se administra simplemente áloe o con mirabolano confitado, untado con miel y picado. Es cosa probada que si se dan dos dracmas de áloe y una de almáciga o de goma tragacanto, a las que se le añaden sirope y agua tibia, se clarifica la vista. Contra las opilaciones de hígado y bazo se debe dar áloe con jugo de apio caliente, o se debe hacer una decocción con raíz de apio, de perejil, de hinojo, de acebo, y de espárrago, a la que se añaden dos o tres dracmas de áloe y media dracma de almáciga. Este compuesto se debe dar dos o tres veces a la semana. Esta decocción hace fluir el flujo menstrual a las mujeres. También hace evacuar el flujo menstrual un supositorio hecho de trífera magna con polvo de áloe y almáciga. El supositorio debe hacerse con trífera magna, y después ser recubierto del polvo de áloe. Contra el mal color que procede de la frialdad de estómago o de una enfermedad anterior, y especialmente si está producido a causa de una opilación de hígado, se debe de administrar dos veces a la semana una dracma de áloe y media de almáciga con una onza de jugo de ajenjo. Este compuesto previene caer enfermo de hidropesía, y cura la hidropesía cuando se toma en el inicio de la enfermedad, para lo cual hay que lavar al afectado con ello. Es un remedio probado. El polvo de áloe administrado con miel cura de las lombrices del vientre y las mata. Y con el jugo de una planta llamada persicaria, es decir el curage,mata a las lombrices y a los bichos que se meten en la oreja, si se administra metiendo unas gotas dentro. Contra la alopecia hay que hervir la raíz de un olivo viejo en vino agrio y después se filtra. Mientras se está colando se añaden dos partes de harina de altramuz amargo y una parte de áloe. Todo esto se mezcla bien y se le añade polvo de albarraz. Con ello se unta bien la cabeza del enfermo. Contra la gota artética hay que dar áloe con el jugo de una planta llamada bardana, que es el gleteron. Contra el enrojecimiento y la corrupción alrededor de los miembros pudendos sirve el áloe cocido en vino agrio. El áloe deshecho en agua de rosas y un poco de vino blanco sirve para el picor de ojos. Contra la inflamación de los oídos, se debe poner comino dentro de una hendidura hecha en el áloe, que después se debe asar un poco en el fuego, luego se saca y se pone caliente en el oído, es maravillosamente útil.
El apium raninun o felandrio acuático crece en lugares cerca del agua o en el agua, y algunos le denominan apio silvestre.
La celedonia menor, también llamada apium emorroydarum, hay otros que la llaman vran, y otros cutrada. Crece en lugares pedregosos de los campos. Su raíz es de color bermellón.  Sirve para curar a los lunáticos.  Para ello hay que hacer lo siguiente: poner celedonia menor envuelta en un trapo teñido de rojo en la cabeza del lunático cuando la luna esté creciente y bajo el signo de Tauro o de Escorpión en los primeros días del signo. Con este remedio el lunático recobrará inmediatamente la salud. Se utiliza también contra las cicatrices que dejan las heridas, especialmente si las cicatrices son negras. Para ello hay que picar esta planta con su raíz, mezclarla con vino agrio fuerte y ponerla sobre la cicatriz. Así la limpia, quita la carne mala y la sana.


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