Libro de los Medicamentos Simples

Libro de los Medicamentos Simples f. 149r

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f. 149r

La azucena es caliente y húmeda, hay de dos clases de azucena, la azucena silvestre y la cultivada. La azucena silvestre puede ser de dos formas, la que tiene las flores de color parecido al rojo y que es la mejor y la más grande, y hay otra que tiene las flores de color amarillo. La azucena cultivada que es la que crece en los jardines tiene las flores blancas, y si se mezcla con grasa y aceite, y luego se pone sobre los apostemas fríos, los madura. Contra la dureza del bazo, se debe coger gran cantidad de raíces de azucena, junto con una planta llamada acanto, como ya se ha dicho antes, y raíz de malvavisco. Todas estas plantas se ponen a remojar en vino y aceite durante doce días, después se filtran, y con lo que queda se mezcla con cera y aceite, para hacer con ello un ungüento. Para dar buen color a la cara se deben coger los nudos que crecen junto a la raíz del lis silvestre, se secan y se reducen a polvo. Este polvo se diluye en agua de rosas y luego se pone a secar. Esta misma operación se repite tres o cuatro veces. Por último, lo que queda se pone en la cara, o bien solo o bien se diluye una vez más en agua de rosas. Para esto mismo, y también para quitar el enrojecimiento de la cara cuando este es muy acusado, se deben coger tantos nudos como se puedan conseguir de la raíz de lis silvestre antes dichos, y se machacan, luego se mezclan con cadmia, esto es, escoria de oro, y con alcanfor en polvo, y se preparan con aceite de sáuco, añadiendo azogue en el último momento. Con todo esto se elabora un ungüento con el que se unta al paciente.


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