Libro de los Medicamentos Simples

Libro de los Medicamentos Simples f. 168v

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f. 168v

El hueso de corazón de ciervo limpia la sangre y purga el humor melancólico de vapores negros gruesos y turbios mezclados con la sangre. Por ello sirve contra el pasmo, contra toda enfermedad causada por humor melancólico y las hemorroides con flujo de sangre. También sirve para la frialdad que se produce antes de un acceso de fiebre cuartana.
El espodio es el hueso de elefante calcinado. Es frío en segundo grado y seco en tercer grado. El elefante tiene unos huesos que son tan firmes como los dientes, y estos no se calcinan, pero de ellos se hacen diversos preparados como píldoras y tabletas. También tiene unos huesos llenos de una sustancia, la cual es la que se quema y se llama espodio. Algunas veces se falsifica y se sofistica con mármol calcinado, pero esta falsificación pesa mucho. Se debe elegir el espodio que no sea muy ligero y que sea de color blanco. El espodio no es muy caro y tiene una gran virtud. Se utiliza en siropes para enfriar. El polvo de espodio dado a beber con jugo de llantén mayor sirve contra el flujo de vientre con sangre y para los que escupen sangre por la boca. El polvo de espodio introducido en la nariz restaña el flujo de sangre. Además calma y quita la sed.
Los stincs o varanos del Nilo son unos peces de pequeño tamaño que se encuentran en aguas dulces, en especial en las fuentes, y que se parecen a los lagartos. Estos lagartos de las arenas se encuentran en Apulia, pero también hay en Ultramar, y éstos son mejores. Son calientes y secos en tercer grado, y se pueden guardar cuando están en salazón durante dos años. Tienen virtud de ayudar a aumentar la lujuria, pero dañan mucho al cuerpo si se usan en gran cantidad, porque actúan con una gran violencia. No se deben tomar nunca más de cinco dracmas, aunque tres dracmas son suficientes. Se deben administrar junto con el electuario llamado diamargariton o con diapenidion. También se pueden usar con miel. Los lagartos de las arenas se ponen en el electuario llamado diasatiricon que se usa para estas mismas cosas.
La miel es caliente en primer grado y seca en segundo grado. La miel está hecha mediante artificio por las moscas que llamamos abejas, las cuales atraen la parte más delicada de las flores y la meten dentro de ellas. Además, también atraen una parte más gruesa de las flores y con todo ello hacen la miel y la cera. Así mismo fabrican una sustancia que se llama panal de miel. La miel casera es la que se hace en las casas o lugares que los campesinos hacen para que se alojen allí y fabriquen la miel. La miel es de color blanco o tirando un poco a rojo. Así es blanca la de las regiones frías, y tirando a roja la de las cálidas. Esta es la miel que se debe utilizar en medicina, y se puede guardar durante cien años. Hay otra miel que se llama miel silvestre o miel ática que se encuentra en los bosques. No es tan buena como la otra y tiene un sabor que es como tirando a amargo, por lo que se utiliza de forma conveniente en medicamentos recetados para desopilar los conductos de la orina, que son los llamados diuréticos, y para esto sirve mejor que la otra. Hay otra miel que se llama miel de castaña porque está hecha con flores de castaño que liban las abejas, y que tiene también un sabor algo amargo, por lo que se usa, así mismo, en medicamentos diuréticos. La miel tiene la virtud de conservar las cosas y evitar la putrefacción, además de limpiar o mundificar. Se añade a medicamentos con el objeto de que rebaje y disminuya el amargor de los que son amargos, y también para que los otros medicamentos se dispersen por los miembros gracias al dulzor de la miel con la que están mezclados. También se mezcla con medicamentos en polvo para que los conserve con toda su virtud. Contra los humores fríos que hay en el estómago se debe dar una bebida que se llama hidromiel que está hecha de miel y de agua. Contra la debilidad de corazón y la disposición a caer en un pasmo se debe dar una bebida hecha con miel y agua que haya sido preparada para confortar. Para quitar la pus y la putrefacción que hay en el estómago se debe dar miel, que limpiará la pus y la putrefacción y, además, laxará el vientre. Contra el mal color de cara llamado pannus, que les sale a las mujeres después de haber dado a luz, se deben confitar dos dracmas de alcanfor y tres de nitro con miel, y se dejan así por espacio de tres días, y luego se unta con ella la cara. Para esto mismo sirve la miel mezclada con bilis de toro. Para esto mismo y también para aclarar la piel de la cara sirve lavarse con agua y miel. Además, cuando hay fiebre u otra enfermedad en la que el vientre está constreñido, se pueden hacer supositorios de miel de la siguiente manera. Se pone a cocer la miel en una vasija hasta que esté como de color negro, y entonces se mezcla con polvo de sal, y cuando están bien mezclados se esparcen sobre una piedra o cualquier otra cosa plana que esté engrasada. De allí se van cogiendo trozos en forma de dedos, que son los que se llaman supositorios, y se meten por el ano para hacer salir lo que hay dentro.
Los hongos son fríos y húmedos en tercer grado, lo que se demuestra por la humedad que tienen. Hay dos clases de hongos. Unos son mortales y provocan la muerte de quien los come, los otros no lo son. Los hongos que no son nada mortales si tienen un gran humedad viscosa, que no obedece a la digestión y a la acción de la naturaleza, por lo que son muy peligrosos y dudosos de comerlos. Es conveniente no comerlos. Aquellos que quiera comer hongos y que no tengan ningún problema de caer en sus inconvenientes, los deben de cocer en agua y luego mezclarlos con pimienta y uno de los cálamos. Se debe eliminar la primera agua y ponerlos a cocer en otra, confitándolos con pimienta, jengibre, alcaravea, calamento, orégano y cosas similares, y entonces ya los pueden comer. Pero después se debe beber vino fuerte, puro y viejo. Los que tengan complexión fría, si se los comen deben de tomar luego jengibre verde, electuario diaciminum, diatriumpiperon, sagercenum y tríaca. Los hongos mortales son de diferente efecto según su diversidad. Hay algunos que matan por su gran frialdad y su humedad extrema, porque lo son en cuarto grado. Hay otros que matan a causa de su gran viscosidad, que provoca la opilación de las venas y de los poros pequeños del cuerpo, y por esta razón engendran humores que no obedecen, y que son incapaces de deshacerse o disolverse en el cuerpo. En otros casos, hay hongos que matan por la mala calidad que tienen, ocasionada por el lugar en donde crecen, más exactamente en trapos que están podridos, cerca de la entrada a una caverna donde haya serpientes, o aquellos que crecen sobre árboles que tienen humores gruesos, viscosos o glutinosos. Los signos de los hongos que son mortales son los siguientes: son viscosos y de sustancia gruesa, y si se dejan al aire partidos por la mitad se encontrarán de forma inmediata que están podridos. Si alguna persona come de estos hongos por ignorancia, se puede remediar dándole a comer peras, o bien dándole a beber nitro con aceite, o ceniza con vino agrio. La decocción de calamento, de orégano, de hisopo y de cosas similares también sirve. Así mismo se puede tomar cosas como alcaparras, ruda común, sal, pimienta, alcaravea, canela, jengibre o resina de lentisco, todas ellas cocidas.


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