Beato de Liébana, códice del Monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos

Beato de Liébana, códice del Monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos
 f. 197r. El ángel en el sol (Storia: Ap. 19, 17-18), Pedro.

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f. 197r. El ángel en el sol (Storia: Ap. 19, 17-18), Pedro.

Aunque el esquema compositivo no difiere mucho en las ramas I y II, ha sido esta última, creada por Magio, la que ha gozado de más fortuna. De ella deriva la ilustración de los beatos de Girona (f. 222r), Valcavado (f. 172v), Fernando I (f. 241r) y también Silos. Ocupa las dos columnas y adopta una estructura dominada por la simetría, con el ángel, el mismo que luchó contra el dragón, sobre el sol en el centro (angelum in sole). El sol, en la explanatio, significa la predicación de la Iglesia y la fe en la Iglesia católica. Alrededor de aquel se agolpa un nutrido grupo de aves, sujetas de nuevo a una clara disposición simétrica. Las aves significan los que oyen la palabra de Dios, y siguiendo la storia, comerán las carnes de los enemigos de la Iglesia. El término omnes aves, presente en el Beato de Osma, se ha eliminado en los códices de la familia II. En el Beato de Silos, como la inscripción referida al ángel no cabía, sin duda por imperativos compositivos, se ha trasladado fuera del marco, y se ha dispuesto sobre el mismo en la parte superior. Se ha prestado especial interés a las aves, dibujadas con gran detalle. Sin embargo, su identificación con pájaros reales resulta más que problemática, pues algunos de ellos tienen elementos de especies distintas. Las dos centrales de la zona inferior tienen cuerpo y patas de ave zancuda (tal vez un flamenco), pico de cigüeña y cola de pavo real. En general remedan formas tópicas de aves, lo que sugiere que el miniaturista no conocía de manera muy precisa la ornitología. De hecho, resulta difícil aventurar la inspiración en algún tratado de aves y quizás el miniaturista haya interpretado a su manera las aves por él conocidas de visu. Parece adivinarse en el pajarillo del ángulo superior derecho una paloma, y una perdiz, bastante tosca, en el ave que forma pendant con aquella, más abajo dos cuervos negros, y el resto son aves con plumaje de variado colorido, cuya disposición remeda tapices. No se ha incluido el águila, que en el Libro 5 (Ap. 8, 12-13) gritaba ve, ve, ve y oscureció la tercera parte
del sol.
E[t uidi angelum stantem...]. La E responde a la modalidad de letra arqueada con los trazos horizontales formados por triángulos, perfilada en rojo y fondo coloreado en color violado.
La inicial E[t uidi angelum...], que da comienzo al texto, es de sencillos trazos en forma de arco y remates en triángulos.

Ángela Franco Mata
(Jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional)


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