Salterio Glosado

f. 5v, salmo 1  Bendito el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos


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La ilustración muestra la senda del justo, que es premiado, y la del malvado, que resulta castigado. Bajo un arco trifolio, Jesucristo aparece sentado entre dos ángeles que muestran el libro de la Ley mientras lo señalan con una pluma para así instruir a “el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos” (v. 2, Sed in lege Domini voluntas eius // Más su voluntad está en la ley del Señor). Arriba, en el centro, debajo de las personificaciones del Sol y de la Luna, Jesucristo señala hacia el libro de la Ley (v. 2, in lege eius meditabitur die ac nocte // sobre la Ley meditará noche y día), mientras estira de la túnica del hombre para apartarlo de la senda de los malvados. A la derecha está representado aquello que el hombre deberá evitar, el camino de los pecadores y el asiento pestilente (v. 1, Beatus vir qui non abiit in consilio impiorum et in via peccatorum non stetit et in cathedra pestilentie non sedit // Bendito el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos, ni va por la senda de los pecadores ni se ha sentado en el asiento pestilente). El asiento pestilente está representado por un personaje de aspecto regio que sostiene una espada mientras se sienta en un trono tras el cual hay un demonio aconsejándole. Un grupo de hombres enfrente del soberano le ofrece obsequios. En la mitad inferior de esta ilustración está representado el dios de un río con una vasija de la que mana un arroyo de agua junto a un árbol frutal (v. 3, Et erit tanquam lignum quod plantatum est secus decursus aquarum quod fructum suum dabit in tempore suo // Será como un árbol plantado junto a corrientes de agua que da fruto a su tiempo). En el centro, una cabeza de grandes dimensiones sopla polvo en el aire, simbolizando la expulsión de los impíos (v. 4, Non sic impii: non sic, sed tanquam pulvis quem proicit ventus a facie terre // No así los impíos, no, sino como polvo que se lleva el viento de la faz de la tierra). A la derecha, un grupo de impíos están siendo arrastrados por demonios hacia las fauces llameantes del infierno (v. 6, et iter impiorum peribit // la senda de los impíos se perderá) y, tres hombres desnudos se precipitan hacia abajo (v. 5, non resurgunt impii in iudicio // los impíos no aparecerán en el juicio).

f. 5v, salmo 1  Bendito el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos

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f. 5v, salmo 1  Bendito el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos

La ilustración muestra la senda del justo, que es premiado, y la del malvado, que resulta castigado. Bajo un arco trifolio, Jesucristo aparece sentado entre dos ángeles que muestran el libro de la Ley mientras lo señalan con una pluma para así instruir a “el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos” (v. 2, Sed in lege Domini voluntas eius // Más su voluntad está en la ley del Señor). Arriba, en el centro, debajo de las personificaciones del Sol y de la Luna, Jesucristo señala hacia el libro de la Ley (v. 2, in lege eius meditabitur die ac nocte // sobre la Ley meditará noche y día), mientras estira de la túnica del hombre para apartarlo de la senda de los malvados. A la derecha está representado aquello que el hombre deberá evitar, el camino de los pecadores y el asiento pestilente (v. 1, Beatus vir qui non abiit in consilio impiorum et in via peccatorum non stetit et in cathedra pestilentie non sedit // Bendito el hombre que no ha seguido el consejo de los impíos, ni va por la senda de los pecadores ni se ha sentado en el asiento pestilente). El asiento pestilente está representado por un personaje de aspecto regio que sostiene una espada mientras se sienta en un trono tras el cual hay un demonio aconsejándole. Un grupo de hombres enfrente del soberano le ofrece obsequios. En la mitad inferior de esta ilustración está representado el dios de un río con una vasija de la que mana un arroyo de agua junto a un árbol frutal (v. 3, Et erit tanquam lignum quod plantatum est secus decursus aquarum quod fructum suum dabit in tempore suo // Será como un árbol plantado junto a corrientes de agua que da fruto a su tiempo). En el centro, una cabeza de grandes dimensiones sopla polvo en el aire, simbolizando la expulsión de los impíos (v. 4, Non sic impii: non sic, sed tanquam pulvis quem proicit ventus a facie terre // No así los impíos, no, sino como polvo que se lleva el viento de la faz de la tierra). A la derecha, un grupo de impíos están siendo arrastrados por demonios hacia las fauces llameantes del infierno (v. 6, et iter impiorum peribit // la senda de los impíos se perderá) y, tres hombres desnudos se precipitan hacia abajo (v. 5, non resurgunt impii in iudicio // los impíos no aparecerán en el juicio).

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