Libro de horas de Enrique IV de Francia y III de Navarra

Adán y Eva, tentados por la serpiente, f. 20v


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            Encabezando el núcleo del libro de horas, esto es, el pequeño oficio de la Virgen y, en concreto, maitines, aparece el pecado original, representado por Adán y Eva, ambos cubriendo su sexo, lo que indica que la transgresión se ha llevado a cabo. Entre ellos, el árbol de la ciencia del bien y del mal cargado de frutos dorados, en cuyo tronco se enrosca una serpiente con seno y rostro femeninos flanqueado por alas. El aspecto antropozoomórfico de la serpiente viene dado a través de una leyenda hebrea, incluida en el Libro de los Jubileos (hacia el año 100) y relatada también por Filón de Alejandría (hacia 15 a.C.-hacia 42 d.C.), según la cual, antes de la caída, todos los animales hablaban una sola lengua en el Paraíso, a lo que hay que añadir la exegesis cristiana en que se la describe «bajo forma de virgen» o «teniendo cabeza virginal». Las alas, posiblemente, pueden ser una referencia de las sirenas antiguas -aves con cabeza de mujer que seducían a los hombres con su voz-. Junto a los pies de los primeros padres, dos frutos dorados caídos. Debe destacarse el gesto de Eva, llevándose la mano derecha a la garganta -tradicionalmente más frecuente en Adán- y cómo el primer padre señala a su compañera como causante del pecado.

Adán y Eva tentados por la serpiente en el Libro de horas de Enrique IV de Francia y III de Navarra (París, XV-XVI)

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Adán y Eva, tentados por la serpiente, f. 20v

            Encabezando el núcleo del libro de horas, esto es, el pequeño oficio de la Virgen y, en concreto, maitines, aparece el pecado original, representado por Adán y Eva, ambos cubriendo su sexo, lo que indica que la transgresión se ha llevado a cabo. Entre ellos, el árbol de la ciencia del bien y del mal cargado de frutos dorados, en cuyo tronco se enrosca una serpiente con seno y rostro femeninos flanqueado por alas. El aspecto antropozoomórfico de la serpiente viene dado a través de una leyenda hebrea, incluida en el Libro de los Jubileos (hacia el año 100) y relatada también por Filón de Alejandría (hacia 15 a.C.-hacia 42 d.C.), según la cual, antes de la caída, todos los animales hablaban una sola lengua en el Paraíso, a lo que hay que añadir la exegesis cristiana en que se la describe «bajo forma de virgen» o «teniendo cabeza virginal». Las alas, posiblemente, pueden ser una referencia de las sirenas antiguas -aves con cabeza de mujer que seducían a los hombres con su voz-. Junto a los pies de los primeros padres, dos frutos dorados caídos. Debe destacarse el gesto de Eva, llevándose la mano derecha a la garganta -tradicionalmente más frecuente en Adán- y cómo el primer padre señala a su compañera como causante del pecado.

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