Libro de la Felicidad

f. 131v, Fal del profeta Salomón


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La única ilustración de esta sección donde hay figuras representa la Casa de Sulayman, o del profeta Salomón. En el Corán, Sulayman es hijo de Dawud (David, véase f. 129v), de quien ha heredado el don de atraer a toda clase de animales, tras de lo cual Alá le otorga poder sobre todos los seres creados, incluidos los genios. Especialmente conocido como profeta de la sabiduría y del juicio justo (“salomónico”), su vasto reino llegó a incluir el Yemen, y la historia más famosa de su vida que relata el Corán es la de su relación con Bilqis, la reina de Saba, que acabó casándose con él después de abandonar el culto al Sol y convertirse.
El edificio, y sobre todo el jardín de detrás, han perdido importancia en esta ilustración, que está dominada por la presencia de dos ángeles alados y dos genios cornudos, unos y otros abrazando las esbeltas columnas de mármol que sostienen la arquería de entrada al salón del trono de Sulayman. El trono hexagonal del profeta se ve entre los dos ángeles que lo guardan, pero del propio Sulayman no hay rastro. Por detrás del edificio, a uno y otro lado, asoman en busto otro ángel y dos genios. Posadas sobre el tejado o revoloteando hay cuatro aves, entre ellas un pavo real y un simurgh o fénix, que simbolizan el señorío de Sulayman sobre todas las criaturas. El salón del trono ocupa la mayor parte del espacio pictórico, y se cubre con un tejado inclinado y dos cúpulas rebajadas cubiertas de azulejos, mientras que extensiones más cortas del salón llenan el espacio restante por ambos lados.

Stefano Carboni
The Metropolitan Museum of Art
Conservador adjunto del Dpto. de Arte islámico
 (Fragmento del volumen de estudio del Libro de la Felicidad)

f. 131v, Fal del profeta Salomón

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f. 131v, Fal del profeta Salomón

La única ilustración de esta sección donde hay figuras representa la Casa de Sulayman, o del profeta Salomón. En el Corán, Sulayman es hijo de Dawud (David, véase f. 129v), de quien ha heredado el don de atraer a toda clase de animales, tras de lo cual Alá le otorga poder sobre todos los seres creados, incluidos los genios. Especialmente conocido como profeta de la sabiduría y del juicio justo (“salomónico”), su vasto reino llegó a incluir el Yemen, y la historia más famosa de su vida que relata el Corán es la de su relación con Bilqis, la reina de Saba, que acabó casándose con él después de abandonar el culto al Sol y convertirse.
El edificio, y sobre todo el jardín de detrás, han perdido importancia en esta ilustración, que está dominada por la presencia de dos ángeles alados y dos genios cornudos, unos y otros abrazando las esbeltas columnas de mármol que sostienen la arquería de entrada al salón del trono de Sulayman. El trono hexagonal del profeta se ve entre los dos ángeles que lo guardan, pero del propio Sulayman no hay rastro. Por detrás del edificio, a uno y otro lado, asoman en busto otro ángel y dos genios. Posadas sobre el tejado o revoloteando hay cuatro aves, entre ellas un pavo real y un simurgh o fénix, que simbolizan el señorío de Sulayman sobre todas las criaturas. El salón del trono ocupa la mayor parte del espacio pictórico, y se cubre con un tejado inclinado y dos cúpulas rebajadas cubiertas de azulejos, mientras que extensiones más cortas del salón llenan el espacio restante por ambos lados.

Stefano Carboni
The Metropolitan Museum of Art
Conservador adjunto del Dpto. de Arte islámico
 (Fragmento del volumen de estudio del Libro de la Felicidad)

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