Firmado y datado en 1313 por su iluminador, Colin Chadelve, este Apocalipsis es una creación única, ya que parece diseñado para satisfacer las exigentes demandas de su comitente. El manuscrito contiene un conjunto de imágenes excepcional, tanto por su abundancia como por la calidad de la técnica pictórica. Este códice reúne el ciclo iconográfico del libro del Apocalipsis más extenso de la Edad Media.
Lo convierten también en una joya única, la luminosidad de su colorido, el efecto de contraste de los oros y la riqueza de las ilustraciones del Apocalipsis y del Infierno. El privilegiado lector actual puede observar los despiadados castigos que esperan a los condenados en el Infierno, ya que el artista ha pintado con todo lujo de detalles las torturas más terroríficas y sorprendentes: los pecadores son desollados, aserrados por la mitad, martilleados en un yunque, introducidos en calderos de agua o aceite hirviendo, los dejan ciegos con tenazas y cinceles… Este manuscrito destaca por la insistencia en la representación del Infierno, sus horrores y tormentos, en un alarde de imaginación y fantasía del artista, mientras que en otros códices es un elemento más.
Las miniaturas, de estilo homogéneo a lo largo de todo el manuscrito, están animadas por una extraordinaria fuerza dramática, lograda por los gestos de los personajes y el dinamismo de las escenas, así como por la variedad de colores y el empleo abundante del oro.
La excepcionalidad de este Apocalipsis radica también en el hecho de ser una pieza rara entre los manuscritos franceses de los inicios del siglo XIV, puesto que se pueden encontrar muy pocas huellas del estilo parisino. De hecho, este Apocalipsis parece ser una singular adaptación de un tipo de libro gótico inglés muy popular, y destaca como una producción textual e iconográficamente aislada, única y extraordinaria.
El artista de este manuscrito consigue orquestar cuatro niveles de lectura de forma coherente y sin precedentes; logra combinar el texto apocalíptico, los modelos iconográficos tradicionales, los comentarios y su propia percepción de estos textos, haciendo emerger de esta forma nuevos significados.
El Apocalipsis de 1313 constituye, según los expertos, un cambio importante en la concepción gótica del Apocalipsis ilustrado hacia un libro de devoción más personal y privado, utilizado para el recogimiento y la meditación en la intimidad.