Libro de Horas de Jean de Montauban

Bibliothèque des Champs Libres / Rennes Métropole




Signatura: Ms 1834
Fecha: c. 1430-1440
Lugar de origen: Francia, oeste de Francia o Bretaña francesa
Tamaño: ± 230 × 160 mm
Pintor: Maestro de las horas de Jean de Montauban y al menos dos artistas más
258 páginas, 254 miniaturas (37 a página entera)
Encuadernación en marroquín rojo con motivos dorados
Volumen de estudio a todo color, a cargo de especialistas de prestigio internacional

«Casi-original», edición primera, única e irrepetible, limitada a 987 ejemplares numerados y autentificados notarialmente.

Signatura: Ms 1834
Fecha: c. 1430-1440
Lugar de origen: Francia, oeste de Francia o Bretaña francesa
Tamaño: ± 230 × 160 mm
Pintor: Maestro de las horas de Jean de Montauban y al menos dos artistas más
258 páginas, 254 miniaturas (37 a página entera)
Encuadernación en marroquín rojo con motivos dorados
Volumen de estudio a todo color, a cargo de especialistas de prestigio internacional

«Casi-original», edición primera, única e irrepetible, limitada a 987 ejemplares numerados y autentificados notarialmente.



Descripción

Libro de Horas de Jean de Montauban Bibliothèque des Champs Libres / Rennes Métropole


Este libro de horas es, sin duda, una de las realizaciones más originales y fascinantes de la miniatura bretona. Si desde el primer folio –que inicia la serie de páginas dedicadas al calendario–, el manuscrito nos cautiva tanto por la viveza de sus colores, realzados con oro, como por su iconografía, en la sección dedicada a las Horas de la Virgen tenemos que rendirnos ante la evidencia: ¡se trata de un libro de horas totalmente excepcional! 

Y si no, ¿cuándo hemos visto antes un ciclo tan extenso sobre las tribulaciones de Adán y Eva? Posiblemente se trate del primer –¿y único?– Vita Adae et Evae en imágenes dentro de un libro de este género.

Pero no es esta la única sorpresa iconográfica: entre sus 110 miniaturas, de las cuales 37 son a página entera, encontramos algunas escenas más propias de libros profanos –la oposición entre Vicios, representados como diablos, y las Virtudes, como doncellas (f. 76)–, apócrifos –los judíos sacrílegos asistiendo al funeral de la Virgen (f. 61)–, o una curiosa ilustración del Monte Saint-­Michel que preside la página dedicada al arcángel (f. 121). 

Probablemente, su comitente –como todo noble de la época– sería un gran aficionado a la caza, lo que explicaría las pequeñas e inusuales escenas marginales que animan las páginas. Menos evidente resulta la explicación de la omnipresencia del diablo… quizás el propietario de este libro de horas necesitaba un recordatorio sobre el peligro de sucumbir a las tentaciones que acechan en cada esquina…


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