Libro del Golf 

Libro del Golf 
 f. 27r, Calendario, septiembre

Volver

f. 27r, Calendario, septiembre

En el margen inferior del folio 27r., en los límites de una granja y frente a la casa donde un hombre los observa, aparecen tres muchachos jugando a un juego de pelota cercano al golf actual: el de la izquierda se dispone a dar un golpe a la pelota; el del centro escucha los comentarios de un burgués y espera el juego del que, de rodillas, se dispone a introducir la bola en un agujero. En la ilustración flamenca de libros no es infrecuente, si bien tampoco abundante, este tema, pudiendo encontrarse en la parte superior de calendarios de obras anteriores, como en el Breviario de Mayer van den Bergh (f. 6v.), en el Libro de Horas de los Espínola (f. 6v.), ambos de Gérard Horenbout, y en las Horas de Croÿ, donde debió de trabajar el propio Simon Bening o un pintor muy próximo a su estilo. Sobre el juego del golf, no son claros sus orígenes: en el Imperio Romano había un entretenimiento, la paganica, que utilizaba un palo curvado y una bola hecha de plumas; otros juegos similares eran el kolven, practicado desde el siglo XIV en los Países Bajos –la palabra holandesa kolf significa palo–, y el mallo francés, cuyo antecedente se encuentra en el chôle –que ya se jugaba en el siglo XIII–, practicado en el norte de Francia y en Flandes desde 1353, conocido por los escoceses en 1421 cuando ayudaron a los franceses contra los ingleses en la batalla de Baugé. Sin embargo, lo que diferencia fundamentalmente al golf de los juegos anteriormente citados, donde la bola puede dirigirse a un punto previamente fijado, es el hecho de que la pelota se introduzca en un agujero, innovación realizada, quizá, entre 1421 y 1457 en el este de Escocia, cuando Jaime II promulgó un acta para evitar que, con este juego, los arqueros se distrajeran del entrenamiento del tiro. Las bolas podían ser de madera dura o, más frecuentemente, de cuero de toro o de caballo, rellenas de lana o de plumas de ganso o de pollo. Para hacerla más visible, una vez acabada, se pintaba de blanco. Debido a sus características, especialmente las de cuero –ya que podían romperse y no se admitía su cambio hasta el final–, el juego dependía más de la habilidad del participante que de la distancia, siendo los hoyos más cortos que en la actualidad.
En el lateral derecho del margen se encuentra un medallón con una cartela en donde se lee «SCORPIO»; en el interior de aquél aparece la representación de un escorpión visto desde lo alto, bien diferenciado del cangrejo fluvial de Cáncer, especialmente por la amplitud de su cola acabada en un aguijón, similar al que aparece en Les très riches heures du duc de Berry (ff. 10v., 11v.). Sin embargo, en la mayoría de los ciclos de Gérard Horenbout y de Simon Bening aparece visto de perfil. Debe resaltarse, además, que en todos ellos se ha cometido el error de situar el signo zodiacal de Escorpión en septiembre y el de Libra en octubre, alterando el orden habitual.


Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Saber más x