Dioscórides de Cibo y Mattioli

Hierba de san Juan (Hypericum perforatum), ff. 82v-83r


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«Algunos la llaman androsemo, otros corio y otros camepitis, por el hecho de que su semilla huele a resina de pino. Tiene las hojas parecidas a las de la ruda; es una mata ramosa, de un palmo de altura y de color rojizo. La flor es amarilla, parecida a la de la violeta blanca, y si se frota entre los dedos exuda un líquido sanguinoso, de ahí su sobrenombre de androsemo. Tiene un folículo velloso, de forma elongada y redondeada, del tamaño de un grano de cebada; en su interior se encuentra la semilla, que es negra y tiene un olor resinoso. Crece tanto en tierras de labranza como en terreno inculto; tiene propiedades diuréticas; aplicada en las partes genitales, provoca la menstruación; bebida con vino, cura las tercianas e incluso las cuartanas. La semilla, bebida durante cuarenta días seguidos, cura la ciática; las hojas, aplicadas a modo de emplasto junto con la semilla, curan las quemaduras del fuego» (f. 82v).
 
Vive en lugares incultos y pastos secos en toda España, Italia, Francia, Gran Bretaña, gran parte de Eurasia, norte de África; hoy en día es una planta cosmopolita relativamente frecuente. Su nombre proviene de que suele florecer por San Juan, el 24 de junio. Contiene aceite esencial, taninos e hipericina, que tiñe de rojo. El aceite de esta planta, de color oscuro, es un buen cicatrizante, sobre todo de quemaduras. El extracto de la hierba de San Juan es antidepresivo, aunque inhibe la acción de los anovulatorios. Se ha utilizado en medicina antroposófica en preparados contra dolores vertebrales y reumatismo muscular.

Ramón Morales
Real Jardín Botánico de Madrid
(Fragmento del libro de estudio del Dioscórides de Cibo y Mattioli)

Hierba de san Juan (Hypericum perforatum), ff. 82v-83r

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Hierba de san Juan (Hypericum perforatum), ff. 82v-83r

«Algunos la llaman androsemo, otros corio y otros camepitis, por el hecho de que su semilla huele a resina de pino. Tiene las hojas parecidas a las de la ruda; es una mata ramosa, de un palmo de altura y de color rojizo. La flor es amarilla, parecida a la de la violeta blanca, y si se frota entre los dedos exuda un líquido sanguinoso, de ahí su sobrenombre de androsemo. Tiene un folículo velloso, de forma elongada y redondeada, del tamaño de un grano de cebada; en su interior se encuentra la semilla, que es negra y tiene un olor resinoso. Crece tanto en tierras de labranza como en terreno inculto; tiene propiedades diuréticas; aplicada en las partes genitales, provoca la menstruación; bebida con vino, cura las tercianas e incluso las cuartanas. La semilla, bebida durante cuarenta días seguidos, cura la ciática; las hojas, aplicadas a modo de emplasto junto con la semilla, curan las quemaduras del fuego» (f. 82v).
 
Vive en lugares incultos y pastos secos en toda España, Italia, Francia, Gran Bretaña, gran parte de Eurasia, norte de África; hoy en día es una planta cosmopolita relativamente frecuente. Su nombre proviene de que suele florecer por San Juan, el 24 de junio. Contiene aceite esencial, taninos e hipericina, que tiñe de rojo. El aceite de esta planta, de color oscuro, es un buen cicatrizante, sobre todo de quemaduras. El extracto de la hierba de San Juan es antidepresivo, aunque inhibe la acción de los anovulatorios. Se ha utilizado en medicina antroposófica en preparados contra dolores vertebrales y reumatismo muscular.

Ramón Morales
Real Jardín Botánico de Madrid
(Fragmento del libro de estudio del Dioscórides de Cibo y Mattioli)

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