Libro de horas de Carlos de Angulema

Libro de horas de Carlos de Angulema, Natividad (f. 18v) 
Latin 1173, c. 1485

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Natividad (f. 18v)

El tema de la Natividad se encuentra entre maitines de las Horas del Espíritu Santo (f. 18) y prima de las Horas de la Virgen (f. 19). En los libros de horas de la Edad Media, era habitual hacer coincidir el oficio de prima de las Horas de la Virgen con este tema iconográfico.

Contrariamente a lo que parece a simple vista, esta imagen no es una miniatura, sino que se trata de un grabado de Israhel van Meckenem, copiado a su vez de un grabado de Martin Schongauer, gran artista y grabador renano del último cuarto del siglo xv. Se cree que este último realizó la estampa hacia 1380, lo que hace suponer que Israhel van Meckenem retomó el tema poco después. Testard retocó la estampa y modificó el rostro de la madre de Jesús, y también su mirada, dirigiéndola hacia abajo, en una actitud de tierno respeto hacia el hijo de Dios. Como la estampa era demasiado corta (sin duda Testard solo disponía de un ejemplar guillotinado, sin márgenes), el miniaturista tuvo que completar la parte superior, añadiendo el tejado de paja del cobertizo. También completó el fondo y decidió perfilar ligeramente con un trazo dorado la aureola de la santa, que en la estampa original era un gran disco que ocultaba el paisaje. Colocó los dos palos de madera que sirven para sostener el techo de paja sobre el muro de piedra y dibujó un árbol. Prolongó la parte inferior de la miniatura con un simple fondo en tonos oliváceos. Aquí, el artista se esmeró en disimular las iniciales de Israhel van Meckenem, añadiendo más paja.

Esta es la única estampa que encontramos en lo que constituye el núcleo central del Libro de horas de Carlos de Angulema, es decir las horas propiamente dichas. El resto de representaciones (la Anunciación, Pentecostés, la Adoración de los Magos, etc.) son miniaturas, pintadas por Jean Bourdichon o por el artista principal, Robinet Testard. Sin embargo, debía de ser relativamente fácil para Testard realizar una miniatura sobre este tema tan habitual, por eso nos sorprende el uso de la estampa. ¿Querría Testard retomar a toda costa la composición nórdica de Meckenem? ¿Emplearía esta estampa para ganar tiempo en la decoración de la obra? En ausencia de más datos, debemos dejar esta cuestión abierta.

Séverine Lepape
Conservadora
Museo del Louvre

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